EL AULLIDO
Cuentos de los días raros
QUIENES EN EL CLUB DE PRENSA del Diario de León asistimos esta semana a la presentación del libro Cuentos de los días raros (Editorial Alfaguara) aún no salimos de nuestro asombro. Y es que es eso lo que este cuentista adicto llamado José María Merino trata de contagiarnos: la extrañeza y el asombro. Sí, lo que hay detrás de lo obvio, de lo normal, el envés del día a día y todo eso que oculta lo corriente sale en este último libro del escritor más formal y, a la vez, más «chiflado» de cuantos podemos encontrarnos en el panorama literario actual de este país. Dentro de lo que comúnmente se entiende por narrativa fantástica breve acaso los mundos más sugestivos sean el que en Hispanoamérica capitaneó entre otros Julio Cortázar -cosas extraordinarias que les suceden a gente normal-, el centroeuropeo encabezado por Kafka -la angustia, sus revelaciones y sus transformaciones- y el imaginativo mundo que en Norteamérica contó con nombres como Lovecraft y Edgard Alan Poe -alucinados ambientes y sombríos personajes que bordean las orillas del abismo como haciéndonos tomar conciencia del misterio, del horror y del terror-. Pero José María Merino, investigador, antólogo y buen conocedor de la tradición del cuento en general, y del cuento literario en particular, hace en su obra un interesante maridaje entre las tres tradiciones aquí señaladas. Al resultado le añade además un toque postmoderno que se percibe ahora en la aceptable neurosis de sus personajes, en la modernidad de sus estructuras narrativas y en la fina intertextualidad y el poder alusivo de su prosa. Así pues los «días raros» -acaso lo mejor de la vida- dan lugar a cuentos muy ingeniosos como Mundo baldería , en el que el autor nos cuenta de forma intertextual una historia en la que la aburrida realidad empresarial y la fantasía onírica se funden y complementan tal vez para demostrarnos que, sin duda, existe el más allá. Otro día bastante raro es aquel en el que el Profesor Souto, personaje recurrente en su narrativa breve y acaso alter ego del autor, comete un adulterio tecnológico. ¿Y qué es eso del adulterio tecnológico? Pues para conocer la respuesta a esta pregunta han de leer el profético y divertido cuento titulado Celina y Nelima , el primero de cuantos contiene el libro. Pero, con todo, mi cuento preferido de este compendio de cosas raras es El fumador que acecha en el que aparece el tema del doble, otra de las obsesiones del autor, y además José María Merino enseña aquí a todos los fumadores y exfumadores como la fantasía da sentido a los impulsos humanos irreprimibles y, así, explica el mundo y al individuo. Sí, tal y como los mitos antiguos consolaban al ser humano al justificar por qué había rayos en el cielo, por qué moría la gente y por qué se enamoraba, así también estos Cuentos de los días raros nos explican, mediante argumentos fantásticos, oníricos, ingeniosos, delirantes y próximos a la ciencia-ficción, cuales son las claves del hombre normal y del mundo moderno. Y, al hacerlo, nos brindan todo un indirecto pero constante homenaje a la lectura y a la literatura. Oh, cada vez más escasos y más imprescindibles, cada libro de cuentos es, en realidad, una recopilación de mitos. Cada cuentista un profeta. Cada hombre un dios. José María Merino, con este infrecuente libro o mapa mundi, nos enseña que la imaginación puede entenderse como una vía de conocimiento y como un modo de intensificar la vida y, de ese modo, de estar más vivos: la misma existencia pero con más contenido. Por supuesto que hay en nuestra vida días planos, anodinos, días intranscendentes en los que apenas pasa nada. Pero quien se aburra, quien desee algo más, quien aspire a una vida interesante ha de aprender el secreto. Ha de leer estos Cuentos de los días raros .