CRÉMER CONTRA CRÉMER
¡Mi novia me pega!
RINNNRINGRING -¿Es la Policía? -Si aquí la Comisaría de la ciudad de León. ¿Qué pasa? -¡Qué mi novia me pega, señor. Y tengo miedo. -¿Desde dónde llama? -Desde la ciudad de León propiamente dicha, calle de Don Mariano Andrés, que según me dice fue un alcalde que tenía coche de caballos con caballos, y sabe usted? Pues por mi novia, como le decía al principio de esta comunicación, me pega, no puedo con ella y me he visto obligado a atarla de pies y manos porque es que si no acaba conmigo. -Coña, señor, la solución es fácil. Abandónela a su destino y si tiene ganas de pelea que se pegue con su sombra. -No crea señor comisario que es fácil someterla a la disciplina propia del hogar y de los principios constitucionales. -Pero bueno. ¿Se puede saber qué es lo que la novia suya le ha producido? Le pega con la mano, con la plancha, con la escoba, ¿Con qué coña le pega? -¡Me araña, me muerde, me golpea a lo bestia y yo nada puedo hacer por dominarla. Me puede, señor comisario y como es inmigrante, de las que llegan a las orillas del Bernesga en patera, y además presenta los caracteres propios de su raza, pues tampoco me atrevo yo a levantarla la mano, porque entonces se me echan encima todas las mujeres de la jurisdicción y las de la Fundación «Defensa de la mujer cabreada y maltratada» y por si lo que hiciera fuera considerado pura acción racista, xenófoba y explotadora del sexo débil, me limito a defenderme como Dios me da a entender cuidando de no forzar ni su voluntad y sus atávicos instintos de pelea. Ya sabe usted, señor comisario que ahora y en esta hora europea en la que nos encontramos, emplear una cierta fuerza cuando la bronca familiar se agrava es imposible, pues el hombre que lo hiciera podría caer en manos de la ley de protección a la mujer y acabaría en presidio para toda la vida, como el señor Vera. ¿qué puedo hacer, señor comisario? -Hombre pues hacer lo que se dice hacer no me corresponde sugerirlo a mí, que debo evitar toda acción de violencia sea para mujer desamparada, para niñato inocente o para novia enfurecida. ¿Qué le ha hecho usted para que su novia le persiga por los pasillos? -Yo nada, señor comisario. Siempre he intentado rodearla de comodidades hasta el punto de que desde que tomó posesión del mando de la casa, vive como una reina y a mí me tiene esclavizado. -Vamos, no se queje, coña, que harto esclavizadas tenemos los hombres a la mujer, desde Viriato cuando menos. -En eso tiene razón, señor comisario pero el caso es que no sé qué hacer en este difícil trance socio-político institucional. -Mire usted, señor: ¿Por qué no envía a su novia a la casa de sus padres? A ver si ellos son capaces de desbravarla. -Ya lo pensé, señor comisario. Pero es que resulta que mi novia es de Sierra Leona y eso cae al otro lado del Estrecho. -Coña con sus preferencias amorosas. ¡Cómo si en León no hubiera mujeres estupendas! No se me ocurre más que aconsejarle que acuda al Centro de Salud de José Aguado y que le examinen por dentro, porque con todos los respetos me parece que a usted le falta algo. O le sobra....