CRÉMER CONTRA CRÉMER
¿Y ahora, qué?
DESPUÉS DE PERMANECER CATORCE HORAS sentado ante la pantalla para seguir cuidadosamente el discurso o lección o lo que resultare del ex-Presidente del Gobierno, Don José María, sin haber conseguido atender el mensaje, pienso en primer lugar que urge acudir al siquiatra de turno solicitando audiencia. Porque ya es difícil hablar durante catorce horas sin conseguir que al menos la audiencia se quede con la música. Como sin duda este fenómeno de incapacidad para atender los magnos discursos, dada mi escasa disposición para la traducción jeroglífica y considerando que, por otra parte, pagado el duro trance, lo que conviene a la paz de los espíritus es pasar página y dejar que las aguas sigan su curso sin inundar las tierras de labranza, que es lo nuestro, nos hacemos una pregunta que seguramente se estén formulando millares de ciudadanos, como el que suscribe, de muy limitadas luces y por consiguiente de entendido cero: «Bueno, ¿y ahora qué? ¿Se producirá una nueva revolución de y volverá al palacio de invierno, Don José María? ¿Y que será del señor Rajoy? ¿A que se dedicará en sus ratos libres?... Y nadie contesta, ni siquiera cuando bajamos la guardia y convertimos la pregunta nacional en otra más sencilla, más humilde pero no menos importante para nosotros los ciudadanos de la famosa Legio Séptima: ¿Y qué será de nuestro alcalde Don Paco? ¿Y cuales serán los movimientos para la nueva estrategia de la mano de Don Mario?... Parecen estas preguntas baladíes, pero no si nos detenemos un momento en nuestra azarosa andadura política, lo que para algún habitante de San Esteban de Gormaz por ejemplo, es un decir, estos pesares con tránsfugas carecen realmente de un peso suficiente para unir los ánimos mejor dotados, la verdad del caso es que León. La municipalidad, el corregimiento es una incógnita y hasta los menos exigentes piensan que quizá sea el momento de que Don Mario, aprovechando la baratura de los trenes, y que el Bernesga pasa por León, desmonte aquel tinglado que tan dudoso resultado ofreció al pueblo y construya una nueva corporación, con nuevos materiales. Porque se avecinan tiempos difíciles y duros y ya no será suficiente conque prodiguen los ediles a su mando fantasías, juegos de artificio y promesas de vivienda. Vamos a olvidarnos durante cierto tiempo del famoso discurso de Don José María y de sus perturbaciones atmosféricas y pensar decididamente su compromiso con la ciudad, en nuestra exigencia real ante la dispendiosa condición de los economistas municipales. Y quizá también o sobre todos cual pueden ser los puestos que le serán ofrecidos a la señora Soto y al señor De Francisco. Porque no sé por qué aviso de mis ángeles custodios tememos en que todo va a quedar en una vuelta y vuelta en el sartén y volverán las langostas del otoño sus congruos cargos a ocupar. Y aquí no ha pasado nada. Y si que ha pasado. Y mucho. Y sí que el pueblo puede sentirse estafado por partida doble. ¡Cuídese de los idus de Marzo, Don Mario! Y si hemos de jugar otra partida, al menos que se ponga sobre la mesa baraja nueva. La experiencia de estos días de crisis y de recambio le obligan a usted, como le pudieron haber obligado a Don Paco, a prescindir en la partida municipal de compañeros que juegan sin afición... ¡Por no decir otra cosa!