El rastro del dolor Imágenes como ésta evidencian las terribles consecuencias del brutal atentado en los vagones del tren y colocaron a España en el punto de mira de la atención informativa internacional.
El hallazgo, el mismo día 11, de una furgoneta en Alcalá de Henares, con siete detonadores y una cinta con versículos del Corán, fue una de las pistas que condujo a la hipótesis de la autoría islamista.
Miles de velas encendidas y ramos de flores recuerdan a las víctimas en la estación de Atocha. En los atentados, atribuidos a Al Qaida, perdieron la vida 191 personas y heridas 1.400.
«Con las victimas, con la Constitución, para la derrota de terrorismo» fue el lema de una multitudinaria manifestación en la que los madrileños y las fuerzas políticas mostraron su repulsa al terrorismo.
Ni un mes después de los terribles atentados, los vecinos de Leganés volvieron a enfrentarse al terror cuando varios terroristas se inmolaron haciendo volar parte de un edificio tras verse sitiados.
Familiares de las víctimas de los atentados del 11-M se concentraron para exigir responsabilidades ante el Congreso durante la comparecencia de Aznar ante la comisión que investiga los sucesos.
En Leganés, el ministro del Interior, José Antonio Alonso, inauguraba un monumento en homenaje a las víctimas del 11-M y al geo Francisco Javier Torronteras.
La noche del 14 de marzo, Rodríguez Zapatero era proclamado ganador de las elecciones a la presidencia. El líder del PSOE anunciaba «un cambio tranquilo» con el terrorismo como prioridad.
Rajoy y Aznar saludan desde una ventana de la sede del PP en la calle Génova. «Nos vamos con las cuentas claras y las manos limpias», dijo Mariano Rajoy tras conocer su derrota en las elecciones del 14-M.
Mª Jesús Sansegundo (Educación), Mª Antonia Trujillo (Vivienda), Elena Salgado (Sanidad), Fernández de la Vega (vicepresidenta), Carmen Calvo (Cultura), Cristina Narbona (Medio Ambiente), Magdalena Álvarez (Fomento), y Elena Espinosa (Agricultura).
El 25 de marzo el presidente en funciones, José María Aznar y el líder del PSOE, Rodríguez Zapatero, se reunían en Moncloa para dar los últimos retoques al traspaso de poderes.