Diario de León

Más de 4.700 mujeres de 37 países participaron en una prueba clínica con resultados esperanzadores

Una secuencia de medicamentos reduce las recaídas del cáncer de mama

El tamoxifen seguido del exemestano ha conseguido reducirlas en un tercio

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A. Álvarez - león
León

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El exemestano, tomado después del tamoxifen, puede reducir claramente la posibilidad de reaparición del cáncer de mama, según los primeros resultados de una amplia investigación coordinada por Cancer Research UK. Según informa David Welsh, actualmente, tras una operación de cáncer de mama la mayoría de las pacientes reciben sesiones de quimioterapia con tamoxifen durante cinco años para evitar su reaparición. Pero en el actual estudio en el que han participado unas 4.700 mujeres post-menopáusicas se ha demostrado que, cambiando a exemestano tras dos o tres años de terapia con tamoxifen, se reduce casi en un tercio la probabilidad de recidiva del cáncer con respecto a las mujeres tratadas exclusivamente con tamoxifen. Investigadores del Internacional Collaborative Cancer Group del Imperial College de Londres (ICL) y del Institute of Cancer Research dirigieron el estudio, financiado por la empresa farmacéutica Pfizer. Por otro lado, el estudio demuestra que la secuencia de tamoxifen y exemestano reduce la probabilidad de que aparezca el cáncer en la otra mama. Contra los estrógenos El exemestano funciona evitando la producción natural de estrógenos (la hormona responsable del desarrollo y reaparición de muchos cánceres de mama). El profesor Charles Coombes, director de los laboratorios de Cancer Research UK en los hospitales del ICL, Hammersmith y Charing Cross, ha dicho: «Aunque el tamoxifen puede evitar la reaparición del cáncer en la mayoría de pacientes, todavía se producen muchos casos antes de transcurridos cinco años del tratamiento, porque el cáncer se puede hacer resistente al medicamento. Así que pensamos que cambiar el tamoxifen por un inhibidor de la aromatasa, en este caso el exemestano, en un tratamiento de cinco años con hormonas, podría ser beneficioso». En muy pocos casos, el tratamiento prolongado con tamoxifen puede producir otros efectos secundarios, como anomalías en la coagulación y cáncer de útero. Por eso, reduciendo el uso de ese medicamento a unos 2 ó 3 años se esperaba que las pacientes obtuvieran más ventajas y al mismo tiempo minimizar el riesgo de efectos secundarios a largo plazo. En la prueba clínica participaron 4.742 mujeres post-menopáusicas de 37 países que habían sufrido cirugía de mama y habían tomado tamoxifen durante dos o tres años. Menos efectos secundarios La mitad del grupo siguió el tratamiento con tamoxifen hasta un total de cinco años, mientras que la otra mitad empezó a recibir tratamiento con exemestano. Posteriormente, se hizo un seguimiento de todas las mujeres durante una media de 2,5 años. La investigación descubrió que la tasa de supervivencia sin reaparición del cáncer, tres años después de comenzar el tratamiento con exemestano, fue del 92% frente al 87% de las pacientes tratadas con tamoxifen. También fue menor el riesgo de aparición de cáncer de endometrio en las mujeres tratadas con exemestano, así como la incidencia de anomalías en la coagulación de la sangre. Sin embargo, hubo más pacientes tratadas con exemestano que sufrieron diarrea y dolores de las articulaciones, mientras que las tratadas con tamoxifen presentaron más casos de desórdenes ginecológicos y calambres musculares.

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