El último cuatrimestre ha sido uno de los más secos de las tres últimas décadas
La escasez de lluvias obliga a elaborar planes de actuación contra la sequía
Las ciudades deberían adoptar medidas para reducir la creciente contaminación
Las escasas precipitaciones caídas durante el año 2004 han llevado al Ministerio de Medio Ambiente a elaborar un sistema de indicadores hidrológicos que permita vigilar el estado de las cuencas y, en caso necesario, minimizar el impacto ambiental, económico y social de una posible sequía. Los indicadores tendrán en cuenta, además de parámetros meteorológicos como las precipitaciones, la cantidad de agua embalsada o la demanda para los distintos usos (abastecimiento, regadío, etcétera), con el fin de adecuar los recursos hídricos. Desde el Instituto Nacional de Meteorología se indica que las precipitaciones caídas en el último cuatrimestre del año pasado son las más bajas de la media registrada en las tres últimas décadas y siete de las quince cuencas hidrográficas están a menos de la mitad de su capacidad. En Castilla y León, el nivel de los embalses ronda el 50%, veinte puntos menos que el año pasado. Según se insiste desde el citado Ministerio, aunque España no atraviesa actualmente un periodo de sequía, habrá que esperar hasta la primavera y estar preparados antes de que se disparen las alarmas. El Ministerio tiene previsto estudiar las medidas tomadas en periodos de sequía anteriores, como el ocurrido hace 12 años, en el que hubo restricciones que afectaron a varios millones de ciudadanos. Entonces, se pusieron en marcha actuaciones de emergencia (pozos, conducciones, bombeos) y se analizaron los tipos de cultivo, sus demandas de agua o qué cantidad de riegos urgentes debían ser autorizados. Además, siguiendo las directrices del Plan Hidrológico Nacional, se ha dado instrucciones a las Confederaciones Hidrográficas para que ultimen los planes de actuación en caso de sequía. Medidas contra la polución La escasez de precipitaciones se está haciendo sentir también en la calidad del aire y en las grandes ciudades españolas se empieza a notar un incremento de la contaminación atmosférica. En este sentido, desde Medio Ambiente se afirma que instará a los Ayuntamientos para que pongan en marcha iniciativas que reduzcan los niveles de polución, al igual que lo han hecho ciudades europeas como Roma o Milán que han llegado a restringir al máximo el uso del vehículo privado, principal causante de la contaminación. Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, la contaminación del aire provoca cada año la muerte de 60.000 europeos. Además, uno de cada siete niños padece asma, habiéndose producido un alarmante incremento si se comparan con los niveles de hace 30 años. Además, un reciente estudio concluye afirmando que la exposición a las partículas contaminantes en el aire está detrás de la muerte prematura de unos 3 millones de personas en todo el planeta, aumenta el riesgo de padecer Parkinson y es un factor clave para el desarrollo del asma y las alergias.