La muerte de Cervantes
Antonio López Alonso, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá de Henares, relata en su libro Enfermedad y muerte de Cervantes que casi con toda probabilidad la enfermedad que acabó con Cervantes en 1616 fue una cirrosis hepática con diabetes secundaria. De hecho, en El Quijote describe tres síntomas de su propio padecimiento: hidropesía, polidipsia y astenia. La hidropesía es la ascitis, retención de líquido en el abdomen, la cual es característica de enfermedades hepáticas y cirrosis, lo que no quiere decir que Cervantes fuera alcohólico. La polidipsia, la necesidad imperiosa de beber se asocia a la diabetes, y la astenia, debilidad y agotamiento, es consecuencia de la enfermedad.