Diario de León
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efe | parís

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El príncipe Alberto II de Mónaco afirmó ayer que «todos» los monegascos están «huérfanos» tras la muerte de su padre y soberano del Principado Rainireo III, ocurrida el miércoles pasado. «Todos nosotros estamos huérfanos de ese gran hombre y la profunda tristeza y el duelo que sentimos acercan nuestros corazones y deben soldar, más que nunca, a nuestra comunidad», indicó Alberto en sus primeras palabras tras el fallecimiento de su padre. «El momento triste, que no podíamos creer, ha llegado por desgracia. El Principado ha perdido a su príncipe soberano, mi padre, que cuidó su destino durante 56 años», aseguró Alberto en una declaración televisada, dirigida a los monegascos. El día en el que se abrió al pueblo la capilla ardiente de Rainiero de Mónaco, su hijo llamó a sus compatriotas a «la oración y al recogimiento en el recuerdo de ese gran príncipe que amó apasionadamente a su país y a sus habitantes». Visiblemente emocionado, rodeado de un retrato de Rainiero y de una bandera de Mónaco con un lazo negro, el nuevo soberano monegasco glosó la figura de su padre,

. «Cada uno conoce las realizaciones de este reinado fuera de lo común, que ha visto nacer y extenderse el desarrollo excepcional de nuestro país», señaló Alberto, quien indicó que «hasta sus últimos días, en los que la enfermedad le abatió, el príncipe Rainiero III ejerció sus funciones con toda su plenitud». El fallecido soberano ingresó el pasado 7 de marzo en el Centro Cardio-Torácico del Principado, donde murió tras una larga agonía. «Mis hermanas y yo mismo guardamos en nuestros corazones el recuerdo de un padre condescendiente, profundamente unido a su familia», indicó Alberto, que el pasado día 3 asumió la regencia del país ante el estado de salud de su padre. Decenas de monegascos acudieron ayer al Palacio, donde se ha instalado la capilla ardiente de Rainiero III.
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