La apitoxina, presente en el veneno de las abejas, es un excelente antiinflamatorio
La apitoxina, la sustancia que forma parte del veneno de las abejas, tiene una capacidad antiinflamatoria muy superior a la de la cortisona y puede aplicarse al tratamiento de unas 500 enfermedades, entre ellas las que afectan a los huesos y al sistema respiratorio. Así lo ha afirmado la terapeuta especialista en abejas, Adela Pérez, quien también ha indicado que este tratamiento está contraindicado en enfermos del riñón, hígado y con diabetes tipo uno. Una vez diagnosticada la enfermedad, se utilizan los mismos puntos que en acupuntura sobre los que se coloca una abeja para que inyecte el veneno con su aguijón.