Diario de León

El exceso de luz o la iluminación ineficiente perjudica tanto a peatones como a conductores

La contaminación lumínica anula la visión del cielo estrellado

También se ven afectadas la fotosíntesis de las plantas, la biología de los insectos y la migración de las aves

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Miguel J. Tré - león
León

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Una de las formas de contaminación más desconocida, aunque no por ello menos importante, es la lumínica. Se puede definir como el resplandor de luz en el cielo nocturno producido por la reflexión y difusión de luz artificial en los gases y en las partículas del aire por el uso de luminarias inadecuadas y excesos de iluminación cuya intensidad y dirección no se aprovecha con la finalidad para la que han sido instaladas (iluminar edificios, calles, jardines, carteles). Una manifestación de la contaminación lumínica especialmente peligrosa es el deslumbramiento que sufren los conductores, que impide o dificulta su visibilidad, siendo la causa de buen número de accidentes de tráfico. Las luminarias más ineficientes son los faroles de bombilla vertical, los proyectores con inclinaciones de 60 o más grados y los globos (lámparas colocadas en el interior de un difusor esférico de color blanco opal), que lanzan al cielo o a las ventanas de las viviendas particulares entre el 30 y el 70% de su flujo. Gran parte de la luz que se dispersa hacia el cielo nocturno crea una iluminación adversa perjudicando la observación del firmamento. Sin embargo, no hay que confundir el intento de minimizar la contaminación lumínica con la idea de que las ciudades tengan una iluminación deficiente que de lugar al «encandelamiento», que puede perjudicar a peatones, ciclistas o conductores y, en vez de ayudar a la prevención y seguridad en el tránsito, aumenten el riesgo de accidentes. Efectos en la biodiversidad La contaminación lumínica dificulta o impide la observación del firmamento, el cual forma parte del paisaje natural y debe ser protegido, como patrimonio común de todos los ciudadanos y por la necesidad de posibilitar su estudio científico. Por otra parte, la iluminación racional y eficiente es un pilar básico del desarrollo sostenible, porque tiene una incidencia directa e inmediata en el consumo de las fuentes energéticas y posibilita un notable ahorro de energía. De lo contrario, se produce un aumento en los gastos de mantenimiento (se necesita más energía para compensar la que se pierde) y un perjuicio para el medio ambiente ya que el mayor consumo supone incrementar las emisiones de gases contaminantes en el proceso de producción eléctrica y alejarnos de cumplir con el Protocolo de Kioto. Al igual que el hábitat, la temperatura, la humedad o el sol, la oscuridad y la luz son parámetros que también afectan a los seres vivos, especialmente a los de hábitos nocturnos. Un exceso de luz altera, por ejemplo, su ciclo reproductor. Así, aunque el ojo humano es incapaz de captar la luz ultravioleta esta es percibida por la mayor parte de los insectos, de los que dependen sus depredadores naturales (aves, murciélagos, anfibios, peces), por lo que su ausencia puede producir un desequilibrio poblacional en muchas de sus especies. También se ven afectados los ciclos reproductivos de los insectos, ya que las barreras de luz que se forman en los núcleos urbanos impiden o dificultan su vuelo. La iluminación excesiva provoca, además, deslumbramientos y desorientación en las aves migratorias y alteraciones, tanto en los ciclos de ascenso y descenso del plancton, que sirve de alimento de muchas especies marinas, como en la distribución de muchas especies de crustáceos y peces que tienen su hábitat en la frontera entre el mar y la tierra (caso de las playas iluminadas). En cuanto a la flora, la luz nocturna altera actividades fisiológicas como la fotosíntesis y el crecimiento, dando lugar al envejecimiento prematuro de distintas especies. Igualmente, las plantas que realizan la polinización en la oscuridad se ven perjudicadas por la disminución de insectos. En varios estudios se han podido constatar efectos negativos en la productividad de algunos cultivos así como alteraciones fisiológicas y metabólicas en el ganado doméstico.

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