Diario de León

Cosas de aquí | El gran «héroe» de León

Cuatro marchas y dos alforjas

Una asociación en defensa del burro zamorano-leonés paseó por las calles del casco viejo para reivindicar las virtudes de este esforzado animal en peligro de extinción

Antonio Rodríguez, responsable de la asociación (la web es burroperegrino.com), ante la Catedral

Antonio Rodríguez, responsable de la asociación (la web es burroperegrino.com), ante la Catedral

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E. Gancedo - león
León

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No existe un Libro de Historia escrito por la raza asnal, pero habría que inventarlo. ¡Cuánto le deben los hombres a los burros! Desde el Neolítico a nuestros días, los humanos se han servido de estos pequeños équidos para acarrear y transportar todo tipo de enseres, productos y congéneres de acá para allá bajo su mirada apacible y paciente. Desde Egipto a Norteamérica, desde China a Portugal, el asno ha sido compañero esforzado del hombre en todas sus aventuras de conquista, tanto las cotidianas como las extraordinarias, y de todo ello le ha quedado a este animal un gesto entre comprensivo y condescendiente hacia unos amos que, muchas veces, y en pago, le obsequiaban con no pocos palos y el préstamo de su nombre para designar con él a personas de reducida agudeza mental. Si en todo el mundo la ayuda del burro al hombre fue inmensa, en León no podría serlo más. La especie autóctona de esta tierra, el zamorano-leonés, pequeño, velludo y pacífico, podría hablar largo y tendido de las cuestas bercianas, de los valles montañeses y de los caminos riberanos. Ayer, la asociación Burro Peregrino recorrió las calles de la capital del Viejo Reino, entre la plaza del Grano y la Catedral, para reivindicar su memoria y fomentar su crianza, acompañados por el sonido de la gaita de fole y la zuzaina de los alumnos de la Escuela de Música Tradicional. Durante el trayecto, todos aquellos ciudadanos que lo desearon pudieron montar en los cuatro burros, comprobando así la mansedumbre de un animal que ha pasado de ser de tiro a serlo de compañía. ¡Deje la ciudad de tanto homenaje a soldados y guerreros y eleve una estatua al humilde burrín leonés!

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