Proponen profundos cambios y aseguran que la uniformidad impuesta es «atosigante»

Los jesuitas arremeten contra la falta de libertad de opinión en la Iglesia Católicos recogen firmas contra el documento de los obispos Una diócesis de Canadá venderá todas sus iglesias para compensar abusos sexuales

Dicen que algunos procedimientos disciplinarios rozan «la vulneración de los derechos humanos»

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Los jesuitas consideran que la Iglesia debería irse configurando con mayor libertad de opinión en su seno, la igualdad entre todos sus miembros y la participación de los laicos en su vida interna. Estos son algunos de los aspectos que los jesuitas consideran necesarios en este nuevo pontificado, y que exponen en un editorial de una de sus publicaciones, la revista «Mensajero del Corazón de Jesús», órgano del Apostolado de la Oración encomendado a la Compañía de Jesús. «Sueños en voz alta» El editorial del número correspondiente a este mes, titulado «Una Iglesia de participación y comunión», cita además otros «sueños en voz alta», como son el que «aumentaran las atribuciones de las conferencias episcopales, que los obispos fueran elegidos y nombrados de forma diferente, teniendo en cuenta a la diócesis y al pueblo cristiano al que van a servir». Los jesuitas, según la información facilitada por Ivicon, la agencia de prensa de la Conferencia de Religiosos, creen necesario también, según el editorial, «una mayor frescura, espontaneidad y novedad» en las celebraciones litúrgicas. Para la revista, anhelar una comunidad eclesial regida por el principio de la igualdad de todos sus miembros, varones y mujeres, clérigos y laicos, «no significa que no haya en ella diversidad de servicios, ministerios, funciones, carismas y vocaciones». Más bien, agrega el texto, quiere decir «que la Iglesia se parezca cada vez menos a una entidad administrativa» y «que no se ocupe tanto en detectar desviaciones y errores como de fomentar y tutelar la vida plural que la misma fe suscita», al tiempo «que no excluya a nadie en función del género o de los sacramentos». El editorial pide también libertad de opinión en la Iglesia, pero advierte que ello «no es una patente de corso para que cualquiera ponga en cuestión los dogmas o la auténtica tradición». Al contrario, dice, «deseamos que las diferentes corrientes, los pareceres distintos, las ideas o mentalidades diversas, las múltiples culturas o formas de pensar tengan cabida cómoda en la comunidad cristiana». Sin miedo al pluralismo Y es que «no hay que tener tanto miedo al pluralismo», pues «la uniformidad impuesta, hasta en lo nimio, resulta atosigante», opinan los jesuitas. Para la revista Mensajero todas estas propuestas no son fruto de un «capricho» sino de la «aceptación interiorizada de la doctrina del Vaticano II sobre la Iglesia». En este sentido afirma que «la autoridad en la Iglesia no debería confundirse, por su raíz evangélica, con el absolutismo monárquico, en el que todavía parecen ancladas ciertas estructuras de gobierno» de esta institución. El editorial lamenta que el estilo del ejercicio de la autoridad no haya cambiado en muchos ámbitos, pues «algunos procedimientos disciplinares, dice, rozan la vulneración de los derechos humanos». Por otra parte, ayer se conoció la renuncia forzada del jesuita Thomas J. Reese de la dirección de la prestigiosa revista America , tras años de críticas a quien es ahora el papa Benedicto XVI, ha causado inquietud entre publicaciones y académicos católicos de EE.UU. Un colectivo de católicos agrupados en torno a la revista Iglesia Viva y el portal en Internet de información religiosa Atrio, ha iniciado la recogida de firmas en torno a un documento contra la nota del Comité Ejecutivo de los obispos españoles oponiéndose al matrimonio homosexual. El colectivo, en relación con la objeción de conciencia que reclama la jerarquía católica contra a la ley que elabora el Parlamento, afirma que quieren manifestar su objeción de conciencia «a una doctrina que no se deriva de las enseñanzas del Evangelio, sino de una determinada ideología eclesiástica». Asimismo objetan a «una norma que, basada en motivos pseudoevangélicos, limita la autonomía de la vida política y propone una desobediencia civil». El documento señala que «el matrimonio civil es una institución jurídica, una construcción humana, que puede y debe evolucionar para acomodarse a los nuevos modos de entender la vida social». Por otra parte, el Tribunal Supremo ha confirmado una sentencia que reconoce a los profesores con contratos temporales de Religión Católica su derecho a percibir indemnizaciones al término del contrato. George, en la provincia canadiense de Terranova y Labrador, venderá todas sus iglesias para reunir los más de 10 millones de dólares necesarios para compensar las 39 víctimas de un párroco pederasta. En un dramático llamamiento, el obispo Douglas Crosby afirmó ayer que la diócesis venderá «todo. Todas las iglesias, todas las casas parroquiales, todas las misiones» en la isla de Terranova. En una carta dirigida a los católicos de la diócesis, Crosby también apeló a sus feligreses, más de 30.000 en la costa occidental de Terranova, para que donen dinero a la Iglesia con el fin de recuperar las propiedades que se pondrán a la venta. St. George fue la primera diócesis católica del país en declararse en bancarrota a principios del 2005. El dinero será destinado a compensar las víctimas del padre Kevin Bennett, quien fue condenado en 1990 a 20 años en prisión por las violaciones de 39 menores cometidas entre los años 1960 y 1990. Bennett cumplió cuatro años de su condena y en la actualidad vive en la isla de Terranova en una propiedad de su familia y gracias a la pensión que recibe de la Iglesia Católica. El obispo Crosby expresó su esperanza de que la propuesta de compensación sea aceptada.

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