Tras el grito de «Pamplonesas, Viva San Fermín; Iruindarrak, Gora San Fermín», se prendió el cohete mientras los miles de congregados respondían con vivas y goras al patrón de la ciudad.
La marea blanca y roja del atuendo sanferminero era patente sin embargo desde primeras horas de la mañana por las calles del centro y la parte vieja de Pamplona.
En una mañana fresca y nublada, pamploneses y visitantes se fueron acercando a la plaza del Ayuntamiento con tiempo suficiente para amenizar con cánticos y descorche.
Los pañuelos rojos, exhibidos en triángulo sobre las cabezas de los presentes, formaban una especie de manto en la plaza consistorial.
Mientras el exterior de la Casa Consistorial era una fiesta, dentro del Ayuntamiento se encontraban ya reunidos autoridades e invitados, entre ellos la alcaldesa de Pamplona.
El chupinazo era el primero de los 257 actos organizados por el Ayuntamiento, lo que representa 28 diarios y uno cada 53 minutos hasta la medianoche del 14 de julio.
En total serán 204 horas ininterrumpidas de una fiesta pensada para todos los públicos y gustos.
La Pamplonasa ameniza con su música los momentos previos al encierro por las calles del Casco Viejo de la Ciudad.
Apuros de un mozo que cae delante de uno de los toros de la ganadería gaditana de José Cebada Gago en el tramo del Ayuntamiento durante el segundo encierro de los Sanfermines 2005.
El quinto encierro fue el más largo y accidentado. Hubo cuatro heridos, y uno de los toros que se quedó rezagado del resto de la manada creó los mayores momentos de peligro.