Diario de León

La cantidad de peces predadores es el 10% de la que existía en la época preindustrial

Los expertos advierten de una crisisque no tiene precedentes en los océanos

La crisis de la anchoa es un ejemplo de mala gestión pesquera que afecta a miles de trabajadores

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José Fernández - león
León

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Coincidiendo con la celebración del Día Mundial de los Océanos, científicos y representantes de organizaciones no gubernamentales han alertado sobre el peligro de extinción que amenaza a muchas especies marinas. En este sentido, piden una moratoria para la pesca con palangre en el Pacífico ya que, además de ser el medio de vida para unos 200 millones de personas de países en desarrollo que viven de los recursos pesqueros, provoca la desaparición anual de más de cuatro millones de ejemplares de diferentes especies (tortugas, aves marinas, tiburones, delfines). Según la ONU, el 70% de las reservas de peces son capturadas por encima de su capacidad de regeneración, frente al 5% de hace cuatro décadas. Estados Unidos, Japón o España son algunos de los países que utilizan la pesca de altura con palangre. La organización ecologista Greenpeace, por su parte, ha hecho un llamamiento a los gobiernos para que actúen ante la crisis por la que atraviesan los océanos debida al cambio climático, la contaminación química y, sobre todo, a la actividad pesquera. Además, han denunciado que la cantidad de peces predadores es aproximadamente el 10% de la que existía en la época preindustrial, que muchas poblaciones de cetáceos podrían desaparecer en las próximas décadas, que el 25% de los arrecifes de coral y de los manglares han sido destruidos en los últimos 20 años en parte para producir langostinos de cultivo, y que especies sensibles por su crecimiento lento como tiburón, raya, ballena y delfín, atraviesan situaciones críticas. Sin olvidar que, la foca monje, en el Mediterráneo, y la marsopa común, en el Báltico, están al borde de la extinción, mientras que en el Canal de la Mancha las poblaciones de delfines comunes están seriamente amenazadas. Greenpeace propone una serie de medidas como reducir el tamaño de las flotas industriales y el impacto de la actividad pesquera sobre los ecosistemas marinos y las especies no pescables, proteger los derechos y medios de vida de los pescadores artesanales, declarar áreas marinas protegidas, luchar contra el cambio climático y las prácticas acuícolas destructivas, establecer una moratoria sobre la pesca en zonas de alta biodiversidad de aguas profundas y proteger los ecosistemas costeros. Especies sobreexplotadas La crisis por la que atraviesa la anchoa del Cantábrico es un ejemplo de una mala gestión pesquera, que ha llevado a miles de pescadores a un futuro incierto ante la incertidumbre sobre la recuperación de este caladero. Desgraciadamente, no es el único caso. Especies como la merluza, la cigala, el rape y el gallo están sobreexplotadas y corren el riesgo de acabar bajo mínimos. Aunque los científicos llevan años proponiendo reducir las capturas de forma progresiva, España sigue solicitando cada año más cuota. Uno de los casos más llamativos es el de la merluza, al haberse pasado de 16.000 a 7.000 toneladas en menos de dos décadas. Algo parecido sucede con el rape, cuyas capturas se han reducido en quince años de 10.000 a 3.000 toneladas anuales. Según se afirma desde Oceana, la pérdida de biodiversidad en el mar es tan grave como en tierra firme.

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