Ayudarán a conocer mejor los flujos acuáticos, los contaminantes o las especies invasoras
Sensores, videocámaras y ordenadores permitirán estudiar el medio ambiente
Se utilizarán para rastrear terremotos y calcular la deformación de la corteza terrestre

El programa Neptune pretende analizar el entorno submarino del océano Pacífico
Paneles solares, cámaras de vídeo, sensores, robots y ordenadores son algunos de los aparatos electrónicos que los científicos han instalado en un bosque de California para estudiar un ecosistema en el que viven especies en peligro de extinción. Estos dispositivos, inalámbricos y alimentados por baterías solares, miden además de la luz y la temperatura, la velocidad del viento, la humedad, las precipitaciones o la presión. Según los científicos, con el apoyo de las nuevas tecnologías se podrá en un futuro no lejano comprender mejor la ecología y estudiar el impacto ambiental y humano. Durante los próximos años esperan desplegar dispositivos como estos en grandes extensiones abriendo nuevas ventanas al estudio del medio natural. Con el uso de esta «vigilancia medioambiental» será posible aumentar el conocimiento sobre los flujos acuáticos, los contaminantes en el terreno, las especies invasoras, los ciclos oceánicos, la formación de continentes, los lugares en los que se almacena el dióxido de carbono, por qué entran en erupción los volcanes o cómo se mueven en el medio ambiente los virus. Algunos de los emplazamientos serán permanentes con el fin de conocer en profundidad cómo influye la actividad humana en el planeta. En el río Hudson se está llevando a cabo una experiencia similar, cuya finalidad es analizar y mejorar la calidad del agua. Para ello, se han instalado una serie de instrumentos electrónicos capaces de detectar un vertido contaminante, que miden los restos de fertilizantes, el calor procedente de las plantas energéticas, el crecimiento de las algas o la presencia de sustancias contaminantes como los bifenilos policlorados. Las investigaciones estadounidenses más mucho más lejos. La National Science Foundation (NSF) ha puesto en marcha un proyecto cuyo presupuesto supera los 100 millones de euros y contempla la puesta en marcha de 3.000 estaciones que rastrearán pequeños temblores de tierra, calcularán la deformación de la corteza terrestre y realizarán mapas en tres dimensiones del interior de la Tierra. La NSF dispondrá, además, de 2.000 instrumentos móviles para estudiar cómo de formó el continente, así como los sistemas de fallas, depósitos minerales y terremotos. Estudio submarino Grandes pérdidas agrarias Por otra parte, en el año 2007 se espera que entre en funcionamiento la Red Nacional de Observatorios Ecológicos, entre cuyos objetivos está realizar un seguimiento de las especies invasoras, que provocan en EEUU unas pérdidas agrícolas que superan al año los 80.000 millones de euros. Se pretende, además, pronosticar los cambios en la biosfera que puedan acompañar a las variaciones climáticas. Sin embargo, el proyecto más ambicioso es el Neptune, que supondrá instalar en las profundidades del océano Pacífico, entre California y Canadá, más de 3.000 kilómetros de cables con robots, sensores y cámaras. El proyecto contará con una inversión superior a 150 millones de euros, de los que 50 serán aportados por Canadá, y su objetivo es estudiar el entorno subacuático para detectar terremotos, volcanes submarinos o colonias de gusanos tubo que ayuden a responder preguntas para las que la ciencia carece actualmente de respuestas. En el año 2007 entrará en funcionamiento en EEUU la Red Nacional de Observatorios Ecológicos, entre cuyos objetivos está realizar un seguimiento de las especies invasoras, que provocan en ese país pérdidas agrícolas que superan al año los 80.000 millones de euros.