EL PULSO Y LA CRUZ
Contra la atrofia de los sentidos
YA HA PASADO la ola de calor y el solsticio de verano y la noche de San Juan, y hasta la luna llena, y no ha pasado nada diferente a lo que sucede en otras épocas del año. ¿O sí? La verdad es que no acepto determinismos, pero reconozco que las constantes históricas se suelen romper en coincidencia con ciertos fenómenos naturales. Pregunten, si no, a las ratas que huelen el naufragio o a los simios que adivinan el terremoto. Algo se nos ha atrofiado a los humanos, porque hemos perdido la capacidad de «leer» los fenómenos naturales. Lo grave es que, además, estemos perdiendo también las potencialidades de interpretar los signos de los tiempos. Y mira que nos ha avisado -a los creyentes- el Evangelio. Habrá que aguzar el ingenio y el instinto para recuperar las posibilidades de olfatear el paso de Dios por nuestra historia. Sin glosas. Andar «listines» Veamos algo de lo que nos ha ido ocurriendo en estos días y andemos «listines» para captar toda la hondura de su mensaje. Nos ha quedado atrás, pero hay que recuperar la noticia: los Obispos nuestros (de la Provincia Eclesiástica: Astorga, León, Oviedo y Santander) se reunieron en Astorga hace unos días. Nos dieron y se dieron un buen repaso: por dónde anda el mundo y la Iglesia, cómo debe ser su pastoreo como Obispos, pastoral de sectores, programación de la reunión de Vicarios y Arciprestes, la marcha de los Centros de Atención Pastoral o Unidades Pastorales, la Liturgia y la vida. Agenda llena, pero, así y todo, hubo tiempo para el cocido maragato. Lo uno no quita para lo otro. Hace ocho días Astorga se vestía de fiesta para exaltar los veinticinco años de existencia, en su segunda época, del periódico «El Faro astorgano». Renació, recibida la cabecera de la familia de D. Porfirio López -Lorenzo López Sancho fue hijo suyo- hace cinco lustros y lleva tirados 6.069 números. Un dato curioso: el primer director, en el renacimiento del diario, fue un fraile redentorista, Paulino Sutil, que recordó con humor: «¡Qué paradojas ofrece la vida: el periódico más anticlerical de la provincia va a ser dirigido ahora por un cura!». Felicitaciones a este diario maragato y universal, que, sin ser confesional, sabe ser perfectamente respetuoso con lo religioso y constructivo en lo humanístico. Gracias a todo el equipo de promotores, de accionistas, de profesionales del periodismo y, en especial, gracias a su actual director, Isidro Martínez. Otra felicitación merecen los esforzados descendientes de los pueblos anegados por el pantano del Porma (le llamo así, porque lo de «Juan Benet» suena menos), que un año más, en las proximidades de la fiesta de San Antonio de Padua, volvieron a reunirse en el bosque de Pardomino para revivir el pasado, festejar el presente y apuntalar el futuro. Le llaman la fiesta del «Reencuentro» y su razón tienen. Desde hace casi treinta años ellos, los oriundos de Vegamián, Lodares, Ferreras, Camposolillo, Quintanilla, Utrero, Campillo y Armada se echan el santo al hombro y vuelven a sus raíces. Entre las que no falta la celebración religiosa, que, erre que erre, preside D. Florencio Fernández Santos, nacido en Vegamián hace un montón de años y que está como un chaval. ¡Toma una de laicismo y de postmodernidad! También con motivo de la fiesta del santo milagrero nacido en Lisboa la han formado parda los birrios y los danzantes de Villamañán, que mantuvieron un año más la procesión llena de vitalidad y colorido. Y es que la cofradía de los Antonianos -sólo para solteros- nació, «cuando la república», precisamente para eso: para que nadie pudiera con este signo religioso. O sea, que buen miedo van a tener las escopetas a las liebres. Éstas, que se dediquen a correr el campo y a hozar, que es lo suyo. Así podrán salir por la «tele». Que claro que salen. Hasta podrán ser vistas en Ponferrada, porque desde hace unos días ya se puede sintonizar con la cadena televisiva de COPE, llamada, como saben, «Popular TV»; con suerte, se «coge» en los canales 41 y 47 del UHF. Poco a poco se va abriendo camino una cadena de TV cuasiconfesional; hasta puede que sea una táctica de cara a las próximas concesiones de las digitales. Bueno es andar con tiempo y por delante. Y algo más: se nos ha muerto en León D. Víctor López. Un hombre bueno y servicial. Se acabó la posibilidad de rebajar a alguien con la frase de «Éste no cree ni en Dios ni en D. Víctor». Descanse en la paz quien fue un buen albañil que tiró de llana con ella y para ella.