Hongos de hace mil millones de años forman el humus de la capa del suelo
Investigadores de Alemania, España, Estados Unidos, Francia, Polonia, Portugal, Ucrania, Suecia y Suiza se han reunido en el Real Jardín Botánico de Madrid para compartir sus experiencias y métodos de detección, aislamiento, cultivo y clasificación de los hongos mucilaginosos, un conjunto de especies pertenecientes al grupo de los Eumycetozoos, muy poco estudiadas, que se encuentran a caballo entre los hongos y los protozoos y cuya presencia sobre la Tierra se remonta a hace más de 1.000 millones de años, antes de que apareciesen los primeros seres pluricelulares. Se les puede encontrar en cualquier parte donde exista materia vegetal en descomposición y algunos de ellos se alimentan en su fase de amebas de otros hongos, bacterias y levaduras, liberando minerales. Su característica más espectacular consiste en que durante su fase vegetativa tienen la capacidad de juntarse lentamente y reconstruirse tras ser desmembrados. Además, se cree que tienen un papel ecológico muy importante en la formación de humus del suelo. La mayor parte de su ciclo vital son seres unicelulares heterótrofos que se reproducen asexualmente. Sin embargo, cuando están a punto de morir, por ejemplo por falta de alimento, las células se dividen y producen esporas, como los hongos, que al ser muy resistentes aseguran su supervivencia. Con el objetivo de elaborar un inventario mundial con la distribución geográfica de los Eumycetozoos, en el año 2003 se puso en marcha una investigación que durará cinco años y que está financiada con cerca de dos millones de euros por la Fundación Nacional de la Ciencia de EEUU, a través del programa Inventario de Biodiversidad Planetaria (PBI). El trabajo está dirigido por cinco científicos entre los que se encuentra el español Carlos Lado (CSIC), apoyados por cerca de un centenar de expertos de varios países. Desde entonces, se han conseguido inventariar unas 1.500 especies, el 70% del total, calculándose que el resto se encontraría en los continentes menos estudiados: África, Asia y Suramérica. Según ha explicado Lado, en las últimas décadas se han utilizado como excelentes modelos biológicos y los investigadores estudiarán su organización celular, para extrapolarlo a investigaciones y que sirva de modelo en enfermedades como el cáncer o el Alzheimer.