| Perfil | Hombre de paz |
Un luchador contra las fronteras religiosas

Fray Roger, junto a la Madre Teresa y varios niños en 1983
Roger Louis Schutz-Mar-sauche, más conocido como fray Roger, nació en Suiza, pero su vocación pastoral y su espíritu de ciudadano universal pronto le llevaron a recorrer mundo. Hijo de un párroco reformista suizo, entregó su vida a la juventud, a los desfavorecidos y al acercamiento entre cristianos. en 1940, a los 25 años, y en plena Guerra Mundial, sus pasos le llevaron hasta su tierra materna. Cerca de Cluny, en la localidad de Taizé, fundó su primera comunidad monástica. Fray Roger contribuyó a cicatrizar las heridas de la guerra, acogiendo primero a judíos y más tarde a prisioneros alemanes. La comunidad Taizé, que empezó como una comunidad con seis monjes, cuenta hoy con un centenar de hermanos, entre católicos y protestantes, de cerca de 25 países. Algunos viven en pequeñas comunidades en los barrios más castigados de grandes ciudades como Nairobi o Nueva York. Roger fue pionero del ecumenismo, empeñado en tender puentes entre las confesiones cristianas. Galardonado con el premio Unesco de la Educación para la Paz en 1988, su comunidad acoge todos los años a decenas de miles de jóvenes. Imagen Su imagen, vestido de blanco y predicando una vida sencilla sentado en el suelo, era el mejor reclamo. Su capacidad para reunir cada fin de año a cien mil jóvenes en alguna ciudad europea llevaron a muchos ayer, en pleno encuentro mundial de la cristiandad, a recordar la convicción y la fe con la que se entregó a la juventud.