Shirov llegó acompañado por los organizadores del torneo y mantuvo en todo momento una distendida actitud con los jugadores.
Shirov es un maestro de intuiciones, un jugador de talento e inventiva que recuerda mucho a su colega el llorado Miguel Thal.
Nada más concluir cada partida, el letón se detenía unos momentos ante el tablero de su rival y le comentaba lo que debía haber jugado, lo que hubiera sido lo mejor en una determinada posición.
Una hora y media aproximadamente tardó en hacer inclinar los reyes de sus rivales, pero cuando concluyó la masacre Shirov confesó que las simultáneas es una de sus debilidades.
Ninguno de los jugadores quedó indiferente ante la forma de concebir el juego que tiene un gran maestro de élite.
José Antonio Pérez fue el único jugador en edad escolar de los quince mejores tableros de la comunidad que consiguió arrancar unas tablas ante uno de los protagonistas de mañana .
Algunos de los jugadores descatacan por su corta edad y por su habilidad en el juego.