Sus conocidos resaltan la pasión y profesionalidad del científico asturiano
Varios actos homenajean en su centenario al premio Nobel Severo Ochoa
«No dormía hasta conocer el resultado de los experimentos», recuerda un díscipulo

Dos grandes de la literatura, Cela, y de la medicina, Ochoa
Varios actos conmemoran el centenario ayer del nacimiento del Nobel asturiano Severo Ochoa, capaz de realizar la síntesis del ácido desoxirribonucleico y considerado por ello precursor de las técnicas de clonación, así como llave para abrir las puertas de la Ingeniería Genética. El científico César de Haro, el último de los discípulos españoles de los alrededor de quince que siguieron a Ochoa, dijo hoy a EFE que su maestro fue un investigador «tenaz» hasta el final de sus días, y «no dormía hasta saber el resultado» de las pruebas hechas en su laboratorio, por las que se interesaba aun ya jubilado.