Incontinencias
DECÍA Groucho Marx que «la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso, y aplicar después los remedios equivocados». ¿Vive Groucho entre nosotros?. Parece que sí. Basta mirar a Cataluña, al País Vasco, a Galicia y a Madrid, por sólo poner cuatro ejemplos, para comprobarlo. En el País Vasco llevamos años asistiendo al ejercicio de crear problemas inexistentes y aplicar las soluciones equivocadas sin resolver «el problema». En Cataluña, sólo un 5% de los ciudadanos catalanes opinan que el nuevo Estatuto es una necesidad, pero todos los políticos catalanes llevan diecinueve meses empeñados en encontrar el problema y resolverlo de la peor manera posible, la de la división y el enfrentamiento. Gastando tiempo y dinero en algo que no preocupa a casi nadie y desatendiendo los problemas reales que tienen los ciudadanos. Cuando un conseller de la Generalitat en un exceso verbal, afirma que si no hay acuerdo estallará «una guerra civil», muchos ciudadanos reflexionan sobre lo que han hecho votando de una manera determinada en las urnas y algún loco pensará que ese es el camino. La incontinencia no conoce partidos ni ideologías. Cuando el ex presidente Aznar afirma en Madrid, en presencia de Mariano Rajoy, que el nuevo Estatuto catalán conducirá inevitablemente «a un cambio de régimen», muchos votantes del PP habrán pensado que estuvo bien su derrota electoral, porque el tremendismo vale, con matices, para las plazas de toros, pero no debe tener lugar en la política. La sociedad no sigue a los catastrofistas, los arrincona. O Rajoy cambia el mensaje o seguirán en la oposición muchos años. Pero cuando se escucha en «Los Desayunos de Europa Press», al nuevo presidente de la Xunta de Galicia, Emilio Pérez Touriño, hablar de «recuperar el concepto de nación española» y del papel de los «países» y las «naciones» en una «nación de naciones», y piensa en los ciudadanos gallegos, en las 50.000 hectáreas de bosques quemadas este verano, en las infraestructuras y en la innovación que necesita Galicia, en los problemas del sector pesquero y agrario... y ve que de lo que habla en Madrid, cargado de vaguedades y vaciedades, es del nuevo Estatuto, entiende que los ciudadanos se dediquen a trabajar y a vivir y se olviden de los políticos.