Se trata de una alternativa para reducir las emisiones responsables del cambio climático
Un proyecto español busca almacenar CO2en grandes depósitos geológicos
Se consideran idóneos los yacimientos agotados de carbón y de petróleo y las formaciones salinas
Entre las alternativas que se barajan para frenar el cambio climático, una de ellas pasa por retener el dióxido de carbono y almacenarlo en depósitos geológicos. Aunque la tecnología está aún poco desarrollada, el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) construirá en Ponferrada (León) una central térmica experimental de carbón de cinco megavatios y ha comenzado a buscar emplazamientos seguros en los que almacenar el principal gas causante de efecto invernadero. Los científicos pretenden reducir el coste de la tecnología de combustión, de forma que los gases resultantes tengan una mayor concentración de dióxido de carbono. Si en la actualidad, las emisiones tienen entre un 10 y un 15% de este gas, se estudia la posibilidad de utilizar aire con mayor concentración de oxígeno, que produce unas emisiones con hasta un 40% de CO 2 , lo que facilitaría su separación de forma rentable (cada tonelada de CO 2 capturado hoy cuesta 30 euros). El proyecto, que cuenta con un presupuesto cercano a 100 millones de euros, contempla «capturar» el CO 2 directamente de las industrias y centrales térmicas con filtros, membranas o mediante procesos físicos, separarlo del resto de los gases, someterlo a elevadas presiones para convertirlo en líquido y, posteriormente, transportarlo e inyectarlo a través de conductos en depósitos profundos (a más de 800 metros), que serían impermeabilizados con arcillas o materiales similares. Si en condiciones normales, una tonelada de CO 2 ocupa un volumen de unos 500 metros cúbicos, cuando pasa a estado líquido se reduce a 1,3 metros cúbicos. Los sectores del petróleo y del carbón son los más interesados para que sigan usándose los combustibles fósiles e investigan la posibilidad de construir aspiradores que retiren el gas de la atmósfera, con lo que no cambiarían ni las infraestructuras ni los estilos de vida actuales. Varias posibilidades Si la experiencia da resultados positivos, se podrá seguir generando energía eléctrica reduciendo considerablemente las emisiones nocivas, algo muy importante para España, el país de la UE más alejado de cumplir con el Protocolo de Kioto al haber incrementado sus emisiones en un 45,6% sobre los niveles de 1990, superando en 30,6 puntos el nivel al que se había comprometido (15%) para el periodo 2008-2012. Ciemat contará con la colaboración del Instituto Geológico y Minero y el Instituto Nacional del Carbón, que se encargarán de buscar zonas de almacenamiento carentes de agua potable. Las posibilidades pasan por inyectarlo en yacimientos petrolíferos (lo que aumentaría su presión y por tanto la facilidad de extracción del crudo), en acuíferos inservibles para uso humano, en formaciones arcillosas o en yacimientos agotados de carbón. Sin embargo muchos expertos afirman que se desconoce qué sucede con la integridad del CO 2 en esos almacenes naturales y advierten que habrá que evaluar los posibles escapes y los riesgos para la población y el medio ambiente. Los sedimentos salinos también podrían almacenar millones de toneladas, pero se desconocen los efectos medioambientales y su capacidad de retención para evitar que escape hacia la superficie contaminando las reservas de agua potable.