Diario de León

Probada en ratones, los síntomas desaparecieron y las enfermedades remitieron

Descrita una nueva terapia celular contra la artritis y la esclerosis

Las células actúan de forma natural, con objetivos específicos y sin contraindicaciones

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A. Álvarez y CSIC - león
León

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Un grupo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado con éxito en ratones una terapia celular para dos enfermedades autoinmunes, la artritis reumatoide y la esclerosis múltiple. Según informa el propio CSIC, la terapia emplea un determinado tipo de células dendríticas que, inyectadas en animales afectados por estos trastornos, generan células T reguladoras, encargadas de mantener la tolerancia inmunológica. Los resultados del trabajo han sido publicados en la edición digital de la prestigiosa revista científica Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias. Los investigadores lograron en sendos modelos experimentales de estas enfermedades autoinmunes que las sintomatologías desapareciesen y se produjera una reversión de la enfermedad. El investigador del CSIC y responsable principal del trabajo, Mario Delgado, explica: «El análisis de los mecanismos celulares ha desvelado que estas células dendríticas inducen nuevas células T reguladoras (TREG) en los animales tratados, y que estas células neutralizan únicamente a las células inmunes que atacan componentes de la articulación, en el caso de la artritis reumatoide, o de las vainas de mielina que recubren los nervios, en el caso de la esclerosis múltiple». Tratamiento efectivo La terapia se mostró también efectiva con células T reguladoras generadas in vitro. Tanto estas células, como las inyectadas en animales, son inducidas por una proteína del propio sistema inmune (VIP) que actúa como un potente agente antiinflamatorio, de acuerdo con hallazgos previos de este equipo del CSIC, que lleva 10 años trabajando esta cuestión. Para seguir este proceso terapéutico, explica Delgado, se obtienen en primer lugar monocitos de sangre o células de médula ósea de un paciente con la enfermedad autoinmune. A continuación, estas células se tratan con el VIP para convertirlas en células dendríticas reguladoras. Por último, estas células dendríticas se inyectan en el paciente para que induzcan nuevas células T reguladoras y se restaure la tolerancia inmunológica. De forma alternativa, estas células dendríticas reguladoras se utilizan en el laboratorio para generar las células T reguladoras e inyectarlas luego en el paciente. Estas células tienen la capacidad de suprimir cualquier reacción del sistema inmune contra células o tejidos del propio cuerpo. De este modo, los pacientes con enfermedades autoinmunes, como esclerosis múltiple, artritis reumatoide o diabetes tipo I, tienen un menor número de estas células o no funcionan adecuadamente. Una terapia sin fármacos «Las ventajas que ofrece este tipo de terapia en las enfermedades autoinmunes son, entre otras, que no se administra al paciente ningún fármaco, evitándose así cualquier efecto secundario del mismo», señala Delgado. Al usar una terapia celular de este tipo, se administran células que el propio organismo utiliza de forma natural para mantener la tolerancia inmunológica. Además, estas células son específicas de un solo antígeno, con lo que se evita la falta de especificidad del tratamiento. A juicio del investigador del CSIC, «los resultados con animales son muy prometedores», aunque su uso en humanos, advierte, «hay que tomarlo aún con cautela». En todo caso, se trataría de una terapia celular personalizada (no farmacológica) que posiblemente tendría un coste elevado. No obstante, opina Delgado, su utilización estaría justificada debido a que en muchos casos estas enfermedades no tienen tratamiento efectivo alternativo.

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