El día en que naufragó Lisboa
Decenas de actos, en Portugal y en varias provincias españolas, recuerdan el seísmo y maremoto que asoló Lisboa el día de Todos los Santos de 1755 y del que tampoco se libró la Catedral de León
Las campanas de las iglesias de Lisboa doblaron hoy 10 minutos desde las 9.30 horas, casi la misma hora en que varios terremotos, incendios y «tsunamis» causaron miles de muertos, gran destrucción y cambiaron la historia de la capital portuguesa en 1755. Mientras por toda la ciudad daba comienzo un variado programa de actos conmemorativos de la trágica efemérides, muchos lisboetas se enteraron por los periódicos de que, 250 años después de la catástrofe, la capital lusa carece de un mapa de riesgo sísmico y está mal preparada ante una situación similar. Cuando el Cardenal Patriarca de Lisboa, José Policarpo, empezó a oficiar la misa entre las ruinas del Convento do Carmo, vestigio del terremoto, a la misma hora en que la tierra empezó a temblar el Día de Todos los Santos de 1755, muchos ciudadanos leían en los diarios que un seísmo similar causaría ahora no menos de 5.000 víctimas. Además, según esos cálculos, realizados por el Laboratorio Nacional de Ingeniería Civil, más del 75 por ciento de las viviendas de Lisboa sufriría graves daños, unas 2.400 se derrumbarían y cerca de 10.000 quedarían prácticamente inservibles. En España, las olas gigantes golpearon con violencia las murallas de Cádiz y también afectaron a pueblos costeros como Conil, Sanlúcar de Barrameda o El Puerto de Santa María. En la parroquia que lleva su nombre se celebró este mediodía una ceremonia y después se descubrió una placa conmemorativa del 250 aniversario del maremoto en la fachada de la iglesia. El temblor llegó hasta ciudades como Madrid, donde alcanzó una intensidad de 5 y, aparte de algunos daños, provocó las caídas de sendas cruces en el Colegio Imperial y la iglesia del Buen Suceso, provocando la muerte de dos niños. En Sevilla, se calcula que se destruyó el 6,5% de las viviendas y dañó el 89%, provocando nueve muertos. En Huelva, los daños fueron varios en distintas zonas, y llegaron incluso a los pueblos del Condado, como Rociana o Niebla, donde se derrumbó una torre de proporciones similares a La Giralda, y también sucumbió el edificio original de la iglesia de San Pedro de la capital, construida sobre el castillo árabe y una mezquita. Murieron 945 personas en la costa onubense. El terremoto propició el nacimiento de Isla Cristina, ya que las sacudidas provocaron que lo que entonces era una isla, quedase unida al bloque continental. En León, el seísmo conmovió a toda la Catedral lacerando su estructura y afectando a las vidrieras.