A LA ÚLTIMA
Ciencia y educación
PARECÍA posible acercarse a un pacto educativo, pero era un espejismo. Ahora, los de un lado amenazan con nuevas manifestaciones y los del otro han laminado en el debate en el Congreso las enmiendas críticas con la LOE. De casi 1.400 enmiendas presentadas, se han admitido 65, todas ellas técnicas. Y de las 250 presentadas por el PP, ni una. Es decir, que ni se las han mirado. Mientras, la enseñanza concertada negocia por libre con el PSOE con la esperanza de mejorar sus condiciones de financiación, claramente insuficiente desde hace muchos años. Pero, además de eso, el problema de la enseñanza es otro y vamos a perder otra oportunidad histórica de solucionarlo. Los ciudadanos deben demandárselo a quienes entiendan que son responsables. Pero, junto con la enseñanza, tenemos otros problema por resolver que es fundamental para el futuro de este país. Muy por encima de las opas los Estatutos y las alianzas de civilizaciones: la ciencia, la investigación, el I+D, el desarrollo, el futuro. Todo es lo mismo. El gasto español en I+D sigue siendo el más bajo de Europa, con las excepciones de Grecia y Portugal. De 2003 a 2004, sólo aumentó un 0,2 por ciento del PIB, es decir, muy poco. Mientras la media europea de inversión es del 1,95 por ciento del PIB y la de la OCDE, el 2,24, la nuestra es de un 1,07. Y como llevamos un retraso de décadas, la distancia aumenta, se multiplica. La Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones (AETIC), considera que el Plan Avanza, que el Gobierno presentó en noviembre no logrará la convergencia tecnológica en 2010 con la Europa de los 15. Y diecinueve Premios Nobel y todos los jurados de los Premios Jaime I, encabezados por el científico Santiago Grisolía , han reclamado un mayor apoyo e inversión al Gobierno «para que no deje morir a la ciencia». Los científicos españoles, acostumbrados a un maltrato social y político impenitente, no dejan de trabajar ni de protestar. Con escaso éxito de crítica y de público, que diría el crítico. Tal vez sólo ellos son conscientes de que un país puede sobrevivir sin un canal más de televisión más, sin un nuevo estatuto o sin unos políticos enzarzados en una pelea permanente. Pero es imposible que tenga futuro si no se apoya a la ciencia o, lo que es peor, se la deja morir.