Ante una sospecha las cámaras se ponen en marcha automáticamente e inician el seguimiento
Un sistema inteligente de televisión permite luchar contra el delito
El dispositivo es capaz de detectar conductas sospechosas y posibles amenazas
Se trata de un fenómeno al que cada vez nos estamos acostumbrando más pero que sigue suscitando una cierta polémica por lo que supone afectación de nuestra intimidad, al menos relativa intimidad, ya que suelen ser espacios públicos los más afectados. Nos estamos refiriendo a los circuitos cerrados de televisión. En no pocas ocasiones, las imágenes grabadas por videocámaras de entidades bancarias, exteriores de edificos públicos o incluso aficionados han proporcionado una importante información a las autoridades para perseguir a delincuentes o terroristas. No obstante, cuando se ha tratado de poner un sistema circuito cerrado de televisión en zonas conflictivas de algunas ciudades se han alzado algunas voces rechazando la propuesta sobre la base de que vulneraba el derecho a la intimidad. Sin embargo, la TV en circuito cerrado (CCTV) se muestra cada vez como una herramienta de mayor importancia para la detección de conductas delictivas. Una compañía británica, Viseum, ha desarrollado un sistema «inteligente» de TV en circuito cerrado que podría evitar ataques terroristas, permitiendo a los vigilantes dedicarse a tareas más selectivas. El sistema es capaz de detectar conductas sospechosas y posibles amenazas a la seguridad. A fin de comprobar su eficacia el sistema está siendo probado por dos unidades de policía y una universidad del Reino Unido. El sofisticado sistema de detección y seguimiento desarrollado por Viseum, llamado»tecnología inteligente de CCTV», vigila todo lo que pasa en una zona determinada y detecta cualquier tipo de actividad sospechosa, por ejemplo si una persona deja un paquete abandonado en la calle o si se comporta de manera anormal. Una vez detectado el incidente, el sistema sigue al individuo y recoge todos sus movimientos en unas imágenes de alta calidad, avisando inmediatamente de la situación a un centro de control para evitar posibles ataques. Cámaras inteligentes Esta tecnología se basa en la medida de diversos parámetros físicos como el tamaño, forma, velocidad, tiempo, movimiento y densidad de las personas y cosas, comparando los datos medidos con otros de referencia. Si algún parámetro no coincide, las cámaras se ponen en marcha automáticamente e inician el seguimiento del incidente. Hay una cámara móvil situada bajo un conjunto de cámaras fijas que cubren todos los ángulos de visión, que está dotada de funciones de panorámica, inclinación variable y zoom (pan-tilt-zoom o PTZ). Las imágenes captadas por la «cámara inteligente» se envía a un PC, un ordenador portátil o un teléfono móvil donde se analizan mediante un avanzado software de análisis de contenidos. Este sofisticado sistema sabe en todo momento dónde están los individuos vigilados, dónde han estado y qué van a hacer. Con esa información, decide inteligentemente qué hacer, de acuerdo con las instrucciones previamente programadas. El movimiento de la persona vigilada regula automáticamente el movimiento de seguimiento de la cámara móvil, creando un sistema automático de vigilancia. Otras empresas de alta tecnología, como QinetiQ o Smiths Industries, han creado también sistemas de vigilancia por CCTV para impedir ataques terroristas en medios de transporte público y otras zonas. En el metro de Londres se va a instalar cámaras conectadas con sofisticados programas de software que pueden detectar conductas sospechosas. Detectan restos de explosivos En Estados Unidos, Smiths Detection ha probado el sistema Praetorian que permite observar desde varios ángulos los objetos captados por las cámaras de CCTV. Además está haciendo pruebas de otro sistema que analiza los billetes entregados por los pasajeros que vayan a subir al tren o al metro y detecta hasta los mínimos rastros de explosivos, por si el viajero hubiera estado en contacto con esas sustancias. El sistema Praetorian está programado con lo que se considera una «conducta humana normal» en un contexto dado. A partir de esos datos, el sistema detecta no solo situaciones anormales (un paquete abandonado), sino conductas que, por apartarse de lo normal, se podrían considerar sospechosas. El operador puede señalar al sistema una persona y el sistema la sigue en su recorrido, incluso cambiando de cámara. El Praetorian no es un sistema biométrico que busca a determinadas personas, relacionando sus datos con los de una base de datos biométricos, sino que detecta conductas anormales, por ejemplo, de personas merodeando por lugares donde no se espera que deberían estar.