Los motivos del intento de magnicidio y quién lo instigó son aún un misterio

La imagen recoge el momento en que Agca disparó al Papa
«Yo Agca, he matado al Papa para que el mundo pueda saber que hay miles de víctimas del imperialis-mo». Este escueto mensaje, que guardaba Agca en su bolsillo tras disparar contra el Papa, es lo único claro de un intento de magnicidio del que, casi 25 años después, aún se desconoce casi todo. ¿Quién lo instigó? Ésta es la pregunta clave a resolver, ya que las tres investigaciones abiertas en Italia para desentrañar la génesis del atentado sólo han concluido que detrás hubo una trama y que Agca no actuó sólo, pero nada más. El turco salió ayer de prisión, aunque su misterio sigue en pie porque lo único que ha hecho con sus versiones de lo sucedido ha sido alimentar la confusión. Su primera versión arrancó en 1983 con la famosa pista búlgara, la implicación de los servicios secretos de Sofía y la KGB, que en realidad sigue siendo la más creíble y llevó a varias detenciones. La apertura de los archivos de la Stasi, la policía secreta de Alemania del Este, también la ha corroborado recientemente. Agca luego se retractó y acusó a la CIA de haberle sugerido esta versión, aunque también insinuó que había recibido un toque muy serio para guardar silencio. «He acusado a la KGB, pero niego todo, mi vida corre peligro», dijo. Al final, defendió que actuó en solitario y se imbuyó cada vez más de un aura iluminada.