Diario de León
Publicado por
CÉSAR GAVELA
León

Creado:

Actualizado:

TUVE UN SUEÑO, se lo cuento. La noche fue corta pero tensa. ¿Una pesadilla? ¡Yo qué sé! Lo que debo decir es que en el sueño la provincia de León, la actual provincia nuestra, se convirtió, no sé cómo (a mí el sueño ya me lo dio todo hecho) en un mapa misterioso. En un barullo territorial. Debe ser cosa del Estatut, de su vodevilesca gestación. Del gran gozo nacionalista. La provincia de León, en mi sueño, era una república federal. Y su capital, la ciudad de León, aparecía como un estado federado más. La ciudad de León era como Hamburgo o Bremen, en Alemania; esos estados que sólo abarcan las ciudades de su nombre, y un pequeño alfoz. Al estado de León-ciudad también pertenecían Villaquilambre y otros municipios limítrofes. Mas no, curiosamente, San Andrés del Rabanedo, que sería la capital del estado federado del Órbigo, que el sueño dibujó con límites algo imprecisos. Aunque no tanto como para no revelar que ese país arrancaba en el coto de pesca donde suele ir Zapatero para morir a las puertas de La Bañeza. Luego, hacia poniente se encontraba con las fronteras de la Cepeda, y por el naciente con el río Esla, donde empezaba otro estado, con ínfulas de país soberano, tal vez por su nombre con aires de realeza. Naturalmente, me refiero al estado federado de Coyanza. Luego, en la esquina del mapa, surgía Tierra de Campos, demarcación con ánimos imperialistas, pues ya se comentaba, en el sueño, que por Sahagún unos jóvenes aguerridos querían conquistar las plazas de Mayorga y de Villada. Todo el cuadrante nordeste de la provincia tenía su capital en la pequeña Vidanes, solución de compromiso ante la rivalidad de Boñar, Riaño, Sabero y Cistierna por ejercer esa función. Vidanes, donde nació el padre Isla, en una casa que conozco. Debo añadir que los valles del Cea, Porma y Curueño también dependían de este vasto y montañoso estado leonés. La Robla era la capital de la prefectura del Bernesga. Y Astorga de la Cepeda y Maragatería unidas, que nunca serán vencidas. La Bañeza regía un universo desde el Esla hasta la provincia de Orense, barriendo toda la frontera zamorana. Cabrera Alta, pues, era de La Bañeza. Y la Valduerna y la Valdería. Por su parte, Laciana, Luna, Omaña y Babia urdieron una confederación. Y se jugaron la capital a la humilde brisca, donde ganó San Emiliano. No por ello el sueño eludía las protestas de Villablino. Debo añadir que por razones que no entendí mientras dormía, La Vecilla y Valderas también eran sendas ciudades-estado. Y no me olvidaré de que Orzonaga, debido a su nombre, era reivindicada por Ibarretxe. Y Almázcara por el rey de Marruecos por pareja causa. En cuanto a la Cabrera no bañezana, la Baja, tenía su capital en la remota aldea de Marrubio, donde el sueño sí estuvo. Y ya estamos llegando al Bierzo, estado federado, pero muy unitario en sí. Nación enérgica. Había, sí, fortificaciones y soldados bercianos en la frontera gallega para defender el territorio ante las amenazas célticas y étnicas que intentaban concretar los pretorianos de Anxo Quintana. Añadiré, por último, que la Ponferradina ganaba siempre a la Cultural en la liga de la nueva república. Como el domingo anterior, pero todas las veces. El Atlético de Bembibre, por su parte, era el que más copas del rey Ordoño había ganado, el torneo del K.O. Y luego me desperté. Me duché, desayuné, encendí el televisor. Y allí estaban Artur Mas y Tarsicio Carballo negociando no sé qué. Y Rubalcaba con el alcalde de Oencia. Y Carod-Rovira vestido de pimentero de Ponferrada, preguntándole a González Saavedra que dónde había que sacar a la Virgen. Y si era la de Montserrat, barruntaba, provocador.

tracking