Está especialmente concebido para medir con gran precisión el campo gravitacional de la Tierra
Goce será el próximo satélite de la ESA de observación de la Tierra
El ingenio espacial será de gran utilidad para generar los mapas topográficos del planeta
La Agencia Espacial Europea continúa con sus actividades espaciales dirigidas a alcanzar un mejor conocimiento de la Tierra, a pesar del fallo en el lanzamiento del satélite CRYOSAT el pasado mes de octubre, por lo que se continúa con la próxima misión de observación de la Tierra denominada GOCE. Tal y como informa el CDTI en la publicación de Innovación Tecnológica «Perspectiva», el satélite CRYOSAT de la ESA estaba diseñado para medir el grosor de las capas de hielo de las zonas polares y pretendía aportar importantes datos sobre el proceso del calentamiento global del planeta. GOCE, en cambio, es un satélite diseñado para medir el campo gravitatorio terrestre y modelizar el geoide terrestre con una enorme precisión (1-2 cm) y resolución espacial (100 km). El geoide, definido por el campo gravitatorio terrestre, es una superficie donde existe un mismo valor de la energía potencial gravitacional. La obtención de un modelo preciso del geoide terrestre es crucial para la generación de medidas exactas de distintos elementos que están siendo afectados por el cambio climático: la circulación oceánica, los cambios en el nivel del mar y la dinámica del hielo sobre los casquetes polares. El geoide también se utiliza como referencia sobre la cual se generan los mapas topográficos del planeta. Un mejor conocimiento del geoide contribuirá también a un mejor entendimiento de la física presente en el interior de la Tierra, y con ello a avanzar en el conocimiento de fenómenos como el vulcanismo y los terremotos. El satélite pesará unos 1.000 Kg y se pondrá en órbita mediante un lanzador Rockot permaneciendo en una órbita heliosíncrona a muy baja altitud: 250 km. Conocer la Tierra CRYOSAT y GOCE forman parte de la iniciativa «Living Planet», liderada por la ESA y dirigida a mejorar nuestro conocimiento del planeta a través de dos elementos: satélites de observación de la Tierra, como los anteriormente mencionados, que se conocen con el nombre de «Earth Explorers» y que están dirigidos a la investigación científica de aspectos muy concretos de la Tierra y, por otro lado, misiones dirigidas a proporcionar datos operacionales que puedan ser usados en multitud de aplicaciones. Aquí se encuadra la colaboración de la ESA en el desarrollo de los satélites de la organización meteorológica EUMETSAT (los conocidos METEOSAT, cuyas imágenes podemos ver regularmente en los informativos) y el programa GMES, donde colabora la Unión Europea. En los años venideros, después de CRYOSAT y GOCE, se lanzarán nuevas misiones como la ADM-Aeolus (Atmospheric Dynamics Mission). Esta sonda se lanzará en 2007 y facilitará datos sobre los perfiles de vientos, mejorando las predicciones atmosféricas. Otros lanzamientos previstos son el SMOS (Soil Moisture and Ocean Salinity), que se lanzará también en 2007 y permitirá elaborar mapas globales de salinidad y de humedad del suelo; el Swarm, que se pondrá en órbita en el año 2009, y que estará constituido por una constelación de tres satélites que estudiará la dinámica del campo magnético que rodea el planeta. Por último, el EarthCARE (Earth Clouds Aerosols and Radiation Explorer), que se enviará al espacio en el año 2012, permitirá avanzar en el conocimiento en los procesos de intercambio de energía radiante. El CDTI ha manifestado que, como delegación española en la ESA, continuará apoyando este programa, promoviendo a su vez una extensa participación de la comunidad científica y de la industria espacial española en un área tecnológica extraordinariamente avanzada.