Este nuevo sistema permitirá en un futuro próximo desarrollar dispositivos de multianálisis
Importante avance en la lucha contra la utilización ilegal de las hormonas
Investigadores españoles han diseñado un biosensor que las detecta en minutos

El biosensor tiene aplicaciones en agroalimentación, en diagnóstico médico y también en el deporte
Desde hace varios años, las autoridades españolas y europeas tratan de desmantelar las redes que distribuyen hormonas anabolizantes que, en el ámbito agroalimentario, se administran de forma ilícita para aumentar la producción de carne, con el consiguiente riesgo para los consumidores. La prohibición por parte de la UE del uso de este tipo de sustancias en animales destinados al consumo humano se aplica a todos los estados miembros y a las importaciones procedentes de terceros países, como EEUU o Canadá, donde su uso está permitido. En el ámbito deportivo, el uso de hormonas andrógenas, utilizadas para mejorar el rendimiento atlético, está prohibido por el Comité Olímpico Internacional. Ahora bien, detectar en un deportista la presencia de una hormona prohibida (nandrolona, esteroides anabolizantes) o buscar en un alimento trazas de una toxina o sustancias ilegales en el ganado es un proceso largo que sólo es capaz de llevar a cabo un reducido número de laboratorios altamente especializados utilizando tecnologías complejas. Estos inconvenientes podrían minimizarse gracias a un biosensor capaz de detectar residuos de hormonas anabolizantes ilegales de manera más eficaz, rápida y económica que los sistemas actuales. Un equipo español formado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto de Ciencias Fotónicas, de Barcelona, ha desarrollado a partir de la combinación de nanopartículas con biomoléculas el primer prototipo de biosensor para detectar estanozolol. El estanozolol fue la sustancia detectada al atleta Ben Johnson después de ganar la medalla de oro de los 100 metros lisos en los Juegos Olímpicos de Seúl 88. Según se afirma desde el CSIC, en concreto es capaz de descubrir en apenas 20 minutos concentraciones de estanozolol del orden de 6 microgramos por litro, mientras que las técnicas actuales, basadas en la cromatografía tardan entre uno y dos días y con menor nivel de precisión. Los autores del prototipo confían además en mejorar su sensibilidad, y afirman que «futuros trabajos permitirán disminuir todavía más el límite de detección de 6 microgramos y mejorar las condiciones experimentales». Estructura nanométrica El biosensor es una estructura nanométrica que interactúa con la luz y a la que se añade un compuesto biológico que se adhiere a su superficie, preparado para reaccionar sólo con moléculas de estanozolol. Su funcionamiento se basa en la llamada resonancia de plasmón o Plasmon Resonant Particles (PRP, por sus siglas en inglés). Cuando un haz de luz incide sobre nanopartículas de metales nobles, como oro y plata, se produce una oscilación colectiva de los electrones, lo que se traduce en la emisión de luz por parte de las nanopartículas, cuyo color depende del tamaño, forma y propiedades de las nanopartículas. La unión de diferentes biomoléculas a las nanopartículas implicará un cambio en las propiedades de estas nanopartículas, lo que a su vez se reflejará en el cambio de la luz emitida. El prototipo desarrollado se compone de una superficie de óxido de silicio sobre la que se encuentran inmovilizadas y distribuidas de forma homogénea las nanopartículas de oro, unidas a su vez a un bioconjugado derivado del estanozolol. Para realizar al análisis, se combina una gota de sangre presuntamente contaminada y se deposita sobre el biosensor. Al aplicarse luz blanca se obtiene una respuesta distinta en el color de la luz dependiendo de si en la muestra hay o no estanozolol. Los investigadores confían en que la configuración del nuevo modelo podría asimismo permitir en el futuro desarrollar dispositivos de multianálisis, que además de facilitar la detección simultánea de diferentes sustancias de uso ilegal en los ámbitos agroalimentario y deportivo (clenbuterol, nandrolona, bolasterona), ofrecería aplicaciones en medicina, agilizando el diagnóstico mediante mediciones simultáneas de diversos parámetros clínicos.