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Fórmulas modernas

Los miembros de la Asociación Buenas Vides en el Diario de León
El resultado de las mejores fórmulas El alumno del instituto de León Legio VII Javier Antonio Maya es el más aventajado en materia de química. O al menos, eso indica su triunfo en la olimpiada química que se ha celebrado recientemente en la capital leonesa y en la que participaban estudiantes de toda la provincia. El profesor de esta materia del instituto leonés ha conseguido que dos de sus alumnos se clasifiquen en primer y segundo puesto, junto con Javier Antonio Maya, Beatriz Martínez. El tercer agraciado, un estudiante del instituto Lancia Guillermo Martínez. Cada uno de los seleccionados recibirán un premio de 380, 285 y 220 euros, respectivamente y que abonará el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. En la olimpiada, organizada por la Real Sociedad Española de Química, en colaboración con la Universidad de León y la Asociación de Químicos de España, participaron un total de 52 alumnos de segundo de Bachillerato. Tras la fase local, los tres ganadores participarán los próximos 22 y 23 de abril en el concurso nacional, que se celebrará en Vigo. Si alguno de ellos consigue superar esta fase entre los cuatro primeros, representarán a España en las olimpiadas internacionales de esta materia, que se celebrarán en Corea del Sur. Además, en el mes de julio, acudirían también a la cita iberoamericana, que se desarrollará en la ciudad portuguesa de Aveiro. De los ochos a la rotativa La Asociación Buenas Vides se desplazó desde su localidad de origen, Benavides de Órbigo, hasta las instalaciones de Diario de León, para conocer cómo se elabora un periódico. Los visitantes conocieron la redacción, en la que los periodistas elaboran las informaciones, y la rotativa, para completar así todo el proceso que sufre la información. El alma en la red A finales de enero, Hemant Mehta, un estudiante de 23 años, puso un aviso en la web de subastas de eBay. En ella Mehta, estadounidense que estudia para ser profesor de Matemáticas en la Universidad DePaul, en Chicago, se confesaba ateo y ofrecía su alma para ser salvada por el mejor postor. El joven se comprometió a asistir una hora por cada diez dólares pagados a una iglesia. El 3 de febrero, un expastor de Seattle abonó 504 dólares.