La Conferencia Episcopal acusa al Gobierno de «abrir la puerta» a la producción de clones
Los obispos dicen que la ley protege a embriones animales más que humanos
El portavoz de la Iglesia católica replica a Zapatero que «no se puede curar matando»

Juan Antonio Martínez Camino ante el cartel elaborado por la Conferencia Episcopal
Los obispos publicaron ayer un documento en el que cargan contra la futura ley de reproducción asistida, que se tramita en las Cortes, a la que califican de inmoral e injusta. El documento afirma que «cuando se producen seres humanos en el laboratorio se comete una injusticia con ellos porque se les está tratando como si fueran cosas» y asegura los embriones humanos reciben una tutela legal menor que algunas especies animales. «No se puede faltar contra el derecho fundamental de nadie para tratar de proteger el de otros. No se puede curar matando, porque va contra los principios generales de la medicina y de la ética. El fin no justifica los medios. La ciencia y la medicina, si no quieren convertirse en un instrumento contrario a la vida humana y a la justicia, deben de aplicar métodos dentro de la ética humanista. Una ciencia sin conciencia es un peligro para los seres humanos y la sociedad; con conciencia, es una bendición de Dios». Así se expresó ayer Juan Antonio Martínez Camino, secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal, a la hora de simbolizar el pie en pared que la Asamblea Plenaria de la jerarquía eclesiástica, que concluyó ayer sus trabajos, ha puesto frente a las iniciativas legislativas del Gobierno socialista que persiguen poner al servicio de la salud los avances científicos y técnicos, concretados hasta el momento en la recién aprobada Ley de Reproducción Asistida y el anteproyecto de Ley de Investigación Biomédica. Con esta frase, el portavoz de los prelados replicaba los recientes argumentos empleados por el presidente del Gobierno para justificar las investigaciones en terapia celular y medicina regenerativa. Zapatero arguyó, en defensa de las nuevas normativas, que «nada puede ser más moral que preservar la salud, curar la enfermedad, evitar el sufrimiento y el dolor». Para Martínez Camino, sin embargo, aliviar el sufrimiento de los seres humanos «es un imperativo, pero hay que hacerlo con medios humanos». La cúpula católica confía en que el Ejecutivo está a tiempo de «repensar y mejorar» unas leyes que estima «gravísimamente injustas» que abren la puerta a la clonación. La Conferencia de las Partes del Convenio de Diversidad Biológica de la ONU concluyó ayer en Curitiba (Brasil) con avances en aspectos como el acceso y explotación de los recursos genéticos o la protección de la biodiversidad en las islas. De hecho, se ha recuperado el horizonte del 2008 como fecha para disponer de una norma internacional que regule el uso de los recursos genéticos y el acceso de las comunidades indígenas o locales donde se encuentran a los beneficios derivados de su explotación. La comunidad internacional ha conseguido salvar las diferencias con que acudieron a la cita respecto a la conveniencia y urgencia de que exista esa norma internacional que regule el acceso y la explotación de los recursos genéticos. Países como Australia, Nueva Zelanda o Canadá, que inicialmente se oponían a esa regulación, aceptaron el desarrollo de esa norma, aunque han tratado de retrasar su aprobación hasta el final de la década. Los países que más han forzado las negociaciones para conseguir una rápida aplicación de esa norma internacional han sido los del ámbito iberoamericano y africano. Es en estos países donde mayoritariamente se localizan los recursos genéticos que buscan las empresas multinacionales para el desarrollo de nuevos productos (basados en ocasiones en conocimientos tradicionales de comunidades indígenas o locales). En la conferencia se han conseguido también importantes aportaciones relativas a la financiación del propio Convenio de Diversidad Biológica, que tiene una dotación aproximada de 15 millones de dólares bianuales, cantidad que se incrementará entre el dos y el tres por ciento. También se han dado pasos para potenciar los trabajos de protección y de conservación de la biodiversidad en las islas, ante su especial vulnerabilidad a la destrucción del medio ambiente. La postura de la Conferencia contra los subsidios «perversos» que reciben empresas de sectores como el transporte o agrícola y que repercuten negativamente sobre el entorno han sido también avances importantes de la cumbre.