Un estudio sueco vuelve a relacionar los móviles con la aparición de tumores cerebrales
No es la primera vez que un estudio contempla el riesgo al que se exponen los usuarios del teléfono móvil a sufrir enfermedades pero en esta ocasión la muestra es suficientemente representativa como para, al menos, mantener las sospechas. Según los investigadores de la universidad sueca de Örebro, aquéllos que hablan por su celular o teléfono fijo sin cables más una hora al día aumentan el riesgo de padecer tumores cerebrales. Tras un seguimiento epidemiológico durante diez años a 3.000 usuarios, los científicos han confirmado que la piel absorbe el 30 por ciento de las microondas que emite el móvil, lo que amplía la posibilidad de sufrir cáncer de piel, tumores cerebrales y melanomas malignos. El oncólogo de la universidad sueca Lennart Hardell advierte de que la salida al mercado de los teléfonos de tercera generación agravará el panorama, sobre todo entre los más jóvenes. «Estos nuevos aparatos emiten frecuencias más altas que los móviles actuales, por lo que la piel absorberá las ondas con mayor rapidez», señala Hardell. Los académicos aseguran que el estudio es el más amplio presentado hasta el momento y muestra que existe una relación entre el uso de la telefonía sin cables y las probabilidades de que se presente un tumor. Los resultados de las pruebas contradicen los de la prestigiosa revista British Medical Journal , que asegura que el uso de estos teléfonos móviles no incide, al menos a corto plazo, en la aparición de un cáncer. Algunos medios de comunicación suecos se han apresurado a lanzar consejos para concienciar a la población. El diario Expressen publicó ayer una serie de recomendaciones, entre las que destaca la elección de aparatos con menor radiación, por debajo de 0,8 de SAR (siglas inglesas del «índice de absorción de radiación»), y el uso de los dispositivos de «manos libres». El periódico señala que la radiación disminuye si la cobertura de la señal es óptima y es conveniente colocar el auricular algo más debajo de lo habitual, lejos del cerebro.