Diario de León
Pedro García Trapiello

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MAL asunto. Alí Babá no sabía tanto. Marbella, sí. Y ahora lo sabemos todos. Desde ya, pero ya, un alibabá pequeñajo podrá anidar en nuestros corazones legítimamente. Esto es lo malo. Y lo bueno, que haya proceso y que sea noticia pregonada lo que era una evidencia en susurros. Marcial se me escandaliza. ¿Pero tú has visto?... Todo son bocas y la gente se dice. Repite lo que oye. Y lo ceba. Es mucho lo que está saliendo. Se dice que es mierda, mucha mierda, pero en el hondón del corazón donde ronca y mea nuestro alibabá nos huele a lujo la cosa. Y a envidia. Insana. Mal asunto. La mierda de oro macicísimo que se está apaleando desde los chalés a los sumarios en el apoteosis marbellí de la corrupción es uno de esos noticiones que safisfacen y excitan la curiosidad de todo el universo ibérico, viejos y jóvenes, tíos y tías, frailes y arcabuceros, vascos y vascas... El mujerío tiene además un morbo añadido para no perderse imagen del fregao: todas esas pedorras de paja y silicona están multioperadas y multipuestas. Trapos, mil. Joyas, todas. Joyos, uno, y para qué más. Voracidad, insaciable. Pijas, un rato largo. Bobas, para parecerlo. Ladronas, como giles y cachulis... Míralas, me dice Maricrú, como leonas van. Es la mujer igualada en el coto masculino de las ganancias y trincancias desorbitadas («la mujer que se hace rica se vuelve hombre», dicen en Ghana). Mal ejemplo. Si se les presentara, ¿cuántas dos mil mujeres, o dos millones, no desaprovecharían la oportunidad de esa marisolapada o esa sociata barata para arrimarse a la manteca negra?... Mala cosa es demostrar la facilidad con que tipas así tienen reino en este mundo. Pero nadie pondrá atención a estas noticias como los concejales de la Iberia municipal. ¿Pero tú has visto?... Se fascinan ante el volumen... y las curvas. Se asombran. Se comparan. Se cabrean. Se ven baratos. Y aprenden. Se legitiman. Se animan. Y planean. Marbella ha colocado alto el listón de la tarifa. Ya conocen la referencia maestra de cotización. Lo marbellí fija y da esplendor. El mercado de la corrupción experimenta un gozo incontenible. Subirán enteros los concejales asociados a la industria del calambrazo «Mordisco.sa» y «Ladrillito». El pelotazo compartido se entroniza. Y a coro han dicho «gracias, Marbella».

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