Medio Ambiente unirá Finisterre y el delta del Ebro con una senda
A mediados del año que viene, un aficionado al senderismo podrá cruzar la península a pie, a caballo o en bicicleta a través de un camino natural que unirá el delta del Ebro con la Costa da Morte.
El secretario general de Biodiversidad y Territorio del Ministerio de Medio Ambiente, Antonio Serrano Rodríguez, adelantó que la intención del Gobierno es la de «inaugurar la ruta coincidiendo con la Expo del 2008 en Zaragoza». Esta será la primera de una red de sendas naturales que atravesarán España y que, con el tiempo, posibilitarán «establecer una malla de caminos que permita ligar Galicia con el resto del territorio». Este tipo de rutas servirán, además, para recuperar senderos, cañadas, caminos reales y pistas forestales de dominio público que durante siglos fueron empleados por los habitantes de la península. Rehabilitación Según Fernando Esteban, direc-tor de Desarrollo Territorial del departamento que dirige Cristina Narbona y responsable del programa de caminos naturales, se busca rehabilitar rutas para ponerlas en valor «como un recurso ecoturístico que permita recuperar la cultura, la etnografía, la naturaleza e incluso las condiciones económicas de los lugares que atraviesan, convir-tiéndose en el motor del desarrollo rural sostenible». «En el siglo XX, el automóvil desplazó estos itinerarios al olvido y es el momento de recuperarlos», añadió. Para ello, Medio Ambiente trabaja ya en un ambicioso plan de mejora de estas vías en el que se contemplan la limpieza, balizamiento y señalización de las rutas. España ya cuenta con la experiencia de la recuperación de más de 200 kilómetros de senderos en la isla de La Palma, algunos de los cuales tienen más de cinco siglos de antigüedad. En el caso de la ruta que unirá Fisterra con la isla de Buda, en el delta del Ebro, Fernando Esteban precisó que consistirá en un itinerario de «gran recorrido», como lo denomina la Federación Española de Montañismo, dado que superará los mil kilómetros. Medio Ambiente pretende diferenciar los caminos interiores de España con respecto a los del resto de Europa introduciendo mejoras como una serie de balizas naturales que servirán para tener una referencia que facilite la localización del excursionista. Se trata de la instalación de una serie de mojones elaborados con troncos de madera y con datos sobre la ubicación en la que se encuentra el caminante. Además, el itinerario será apto para todas las condiciones físicas, siempre que la orografía y las condiciones lo permitan. El mapa se completará con senderos fluviales y las denominadas «vías verdes», viejas vías de tren recuperadas como sendas. La red de caminos española también se conectará con las rutas del resto de la UE. Según los responsables del ministerio, cada kilómetro de camino natural tiene un coste medio de 20.000 euros, aunque esa cifra puede llegar a triplicarse si es necesario habilitar infraestructuras como pasarelas de madera, señalización especial, balizamiento de zonas peligrosas o la eliminación de barreras.