Perforan 1,4 kilómetros el fondo oceánico para descifrar los seísmos
Un equipo internacional de científicos ha logrado perforar por primera vez el fondo oceánico hasta una profundidad de 1.500 metros y acceder a una capa de rocas volcánicas negras, conocidas como gabros, formadas a partir de magma solidificado. La perforación ha sido realizada en el Pacífico por el buque Joides, a unos 800 kilómetros al oeste de Costa Rica, y ha permitido alcanzar un objetivo iniciado hace cuatro décadas con el que se espera descubrir cómo se formó la corteza oceánica, cómo influye en las placas tectónicas y estar más cerca de conocer la dinámica de los terremotos y la entrada en erupción de los volcanes. Aunque en anteriores ocasiones se habían podido obtener glabros del subsuelo oceánico, llevados hasta la superficie por procesos geológicos como terremotos, es la primera ocasión que se recogen directamente de la corteza intacta, cuyo grosor supera los seis kilómetros. Según han afirmado los investigadores, cuyo estudio ha sido publicado en la revista Science, el éxito de su misión se ha debido a que encontraron frente a Costa Rica el lugar idóneo para llevar a cabo la perforación. El buque Joides, de 122 metros de eslora y 10.500 toneladas de desplazamiento, cuenta con una torre de perforación que se eleva 60 metros sobre la línea de flotación equipada para operar en mares de más de 8.000 metros de profundidad pudiendo perforar hasta los 9.000 metros. Tiene la capacidad de operar en aguas profundas y permanecer en un lugar fijo, a pesar del viento y las corrientes marinas y sin necesidad de anclas, ya que dispone de un sistema de posicionamiento dinámico que envía señales al fondo del mar, que son posteriormente recogidas por unos hidrófonos y transmitidas a un sistema informático que se encarga de mandar instrucciones a la sala de máquinas para que el buque corrija su posición y se mantenga en el lugar previsto mientras se perfora el fondo marino. Su tripulación está compuesta por 50 miembros y unos 60 científicos que viven en el barco durante las expediciones que suelen duran unos dos meses, pudiendo analizar en el laboratorio del barco las muestras obtenidas y realizar estudios de paleontología, sedimentología, geofísica y geoquímica.