Los fondos de las islas Livingston y Decepción son dos de los que se están estudiando
Un equipo de científicos españoles buscasustancias antitumorales en la Antártida
Los organismos invertebrados del fondo marino pueden ser la clave para conseguirlo
El ecosistema antártico está siendo profusamente estudiado desde el putno de vista ecológico pero también guarda importantes sorpresas desde la perspectiva médica. Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) está estudiando las sustancias naturales bioactivas presentes en los organismos invertebrados que viven en su fondo marino (bentónicos). Algunos de los compuestos que se están buscando pueden tener propiedades antitumorales. Los organismos bentónicos han sido recogidos en la Antártida y en el mar de Weddell en el marco de un proyecto denominado Ecoquim-2, con el que se espera proporcionar nueva información sobre la ecología química de diferentes especies de microorganismos submarinos. La coordinadora del proyecto es Conxita Ávila, investigadora del CSIC, que trabaja en el Centro de Estudios Avanzados de Blanes, en Girona. Según esta científica las posibilidades de encontrar sustancias con potencial farmacológico son elevadas, ya que aproximadamente un 25% de las muestras presenta algún tipo de actividad. Precisamente, Ávila señala que en la actualidad el 60% de los anticancerígenos que se encuentran en fase clínica de investigación son productos naturales o derivados de estos. En relación con ello, conviene recordar que los organismos marinos proporcionan una cantidad de productos naturales bioactivos mucho mayor que los obtenidos de organismos terrestres. Una parte de las muestras recogidas en la Antártida serán investigadas por la compañía farmacéutica española Pharmamar, que será la encargada de buscar posibles aplicaciones para conseguir fármacos antitumorales. Campaña multidisciplinar La última campaña antártica de Ecoquim-2 comenzó el 2 de enero y en ella el equipo de Ávila recogió muestras de invertebrados bentónicos en Isla Decepción y en Isla Livingston, a bordo del Buque de Investigación Oceanográfica Hespérides. El proyecto Ecoquim-2 finalizará en diciembre del año que viene y es un proyecto multidisciplinar en el que participan investigadores en taxonomía, biología, ecología, anatomía y química procedentes de la Universidad de Alaska-Fairbanks (EE.UU.), la Universidad de Bochum (Alemania) y las universidades españolas de Alicante, Barcelona y Santiago de Compostela. Los resultados obtenidos tras el análisis de todas las muestras recogidas permitirán conocer mejor el ecosistema antártico, identificando qué especies están protegidas mediante sustancias químicas bioactivas y cómo las utilizan. La coordinadora del proyecto ha señalado que hasta la actualidad se habían desarrollado pocos estudios de los ecosistemas antárticos desde el punto de vista de la ecología química, incluso en el caso del mar de Weddell no había sido estudiado por nadie anteriormente. Los investigadores han realizado un análisis de actividad ecológica (repelencia) con muestras en la Base Gabriel de Castilla, en Isla Decepción. En concreto, el equipo de Ávila probó la reacción de una estrella de mar depredadora ante extractos químicos de organismos bentónicos procedentes del mar de Weddell. Para capturar los organismos bentónicos se utilizaron varias técnicas de dragado y nasas de pesca. Asimismo, se usó un robot sumergible para visualizar el fondo marino de Isla Livingston y se realizaron inmersiones en la caleta Balleneros de Isla Decepción, en la que se recogieron muchas de las estrellas de mar dedicadas a los análisis de repelencia.