Jorge León vivía conectado a una máquina desde que se calló de una barra fija haciendo gimnasia
El hermano del pentapléjico agradece la ayuda que le prestaron para morir

El pintor Carlos León, hermano del pentapléjico fallecido
El pintor Carlos León Escudero, de 58 años, hermano y único familiar del pentapléjico del que se sospecha que se quitó con la vida con el auxilio de otra persona, dio ayer las gracias a «quienes le hayan ayudado» a morir. Según Escudero, los que prestaron ayuda a su hermano han eliminado sufrimiento innecesario y le han procurado una «muerte decente». Para Carlos León, la muerte de Jorge puede ser un precedente útil «en el debate sobre la eutanasia». El pintor ha sido el encargado de cumplir el deseo de su hermano, reflejado ante notario: incinerar su cadáver sin guardar las cenizas. A juicio del artista, la defunción de su hermano pone sobre el tapete un tema crucial, como es la situación en que se encuentran los enfermos que abogan por una muerte digna y que están capacitados para solicitar ayudar para conseguirlo. «La muerte de mi hermano será menos inútil si contribuye a ayudar a las personas que están en su misma situación», sostiene. El cadáver de Jorge León Escudero, de 53 años, fue encontrado sin signos de violencia y desconectado del respirador automático en su domicilio, situado en el número 7 de la calle General Almirante, de Valladolid. Tenía cerca un vaso y, a la espera de los resultados de la autopsia, su hermano desconoce si contenía algún producto que le produjo la muerte o que indujera una sedación para que quien le ayudó le desconectara sin sufrimiento. De la cama al sillón Según el hermano del fallecido, la vida que llevaba Jorge no podía ser definida como tal. No en vano, no podía realizar ningún movimiento y para trasladarse de la cama a un sillón requería la ayuda de una grúa. Por añadidura, carecía de cualquier tipo de intimidad. Todas circunstancias unidas hicieron que Jorge León reflexionara mucho sobre la eutanasia. En el terreno creativo e intelectual, el pentapléjico era muy activo. Le habían adaptado un ordenador para que pudiera escribir --como hizo al redactar una carta al director de un periódico en la que abogaba por una muerte digna-, y dibujar. De hecho, Jorge León llegó a vender algunas de sus obras a través de su hermano. De acuerdo con Carlos León, su hermano se rompió el cuello en un accidente doméstico, mientras hacía gimnasia en una barra fija a dos metros del suelo. «Estaba charlando con su novia cuando en un momento dado se cayó a dos metros del suelo», asegura León, quien pone de manifiesto que Jorge León era muy deportista. Su novia quiso casarse con él, pero al final ambos acabaron separándose. «Creo que mi hermano quiso echarla de su lado para que pudiera vivir». En los últimos años, Jorge conoció a Ana, una cuidadora a la que le unían «lazos de afecto y complicidad». «Era como un ángel guardián para él», dice el familiar del pentapléjico, quien subraya que lo dos están al margen de la operación. Carlos León sostuvo que esta muerte plantea también un asunto «muy grave» y es la situación en la que se encuentran las personas que optan por una muerte digna y pueden pedir ayuda para conseguirlo, como él lo hizo a través de Internet, o que no tienen medios para hacerlo. Para León, la muerte de Jorge, una persona que según dijo en lo político se mantuvo próximo a la izquierda, «será menos inútil si contribuye a ayudar a las personas que están en su misma situación. Jorge llevaba años reflexionando sobre el tema de la eutanasia».