Con esta figura de protección se quieren conservar sus valores naturales y culturales
Los Montes Obarenes están cada vezmás cerca de declararse Parque Natural
La roca caliza está modelada por la erosión de los ríos que han creado hoces y desfiladeros
El Consejo de Gobierno de la Junta ha dado el visto bueno al anteproyecto de Ley de Declaración del Parque Natural de Montes Obarenes-San Zadornil (Burgos), lo que le convertiría en el espacio natural protegido número 21 de Castilla y León. Según ha afirmado el consejero de Medio Ambiente, Carlos Fernández Carriedo, «se trata de la figura de protección que mejor se adapta a esta emblemática zona, tanto por su valor natural como por su rica biodiversidad». La Consejería de Medio Ambiente invertirá cerca de 3 millones de euros en la presente legislatura para la construcción de las casas del parque de Oña y San Zadornil y, en el presente ejercicio, recibirá una subvención de 253.000 euros para actuaciones en los municipios incluidos en la Zona de Influencia Socioeconómica. El espacio natural Montes Obarenes-San Zadornil, al noreste de la provincia de Burgos, se constituye como un gran murallón natural sobre las llanas tierras de La Bureba. El paisaje está formado por roca caliza modelada por la erosión de los ríos que han creado hoces, desfiladeros y cañones. Las hoces excavadas por el Ebro en Sobrón, el angosto desfiladero tallado por el río Oca en las proximidades de Oña y la garganta abierta por el río Purón en la sierra de Arcena son los más bellos ejemplos. Según se recoge en el anteproyecto de Ley, con la declaración de Parque Natural se establecerán las medidas necesarias para asegurar la conservación de sus ecosistemas naturales, en especial de su bosque mixto y de su variada fauna, así como de sus valores paisajísticos en armonía con los usos, derechos y aprovechamientos tradicionales y con la realización de actividades educativas, científicas, culturales, recreativas o socioeconómicas compatibles con la protección de este ámbito territorial. Entre los objetivos previstos están conservar y proteger sus valores morfológicos, hidrológicos, biológicos, histórico-artísticos y culturales, garantizar la persistencia de los recursos genéticos más significativos, restaurar en lo posible los ecosistemas deteriorados, impulsar el desarrollo socioeconómico de las poblaciones de la Zona de Influencia Socioeconómica, y mejorar su calidad de vida, de forma compatible con la conservación de sus valores naturales y culturales. Flora y fauna La riqueza de especies arbóreas y arbustivas que crecen en la zona viene dada por su privilegiada situación, a caballo entre las regiones biogeográficas atlántica y mediterránea. Esta accidentada orografía unida a los distintos tipos de suelo y a la ambivalencia climática ha favorecido la presencia de una variada vegetación. En la zona conviven hayas con encinas, quejigos y alcornoques; arces y serbales con enebros y madroños; brezos, aulagas y genistas, con tomillos y espliegos y los prados de siega con las tierras cerealistas, sin olvidar los pinares, reflejo de la transición entre las regiones atlántica y mediterránea. En cuanto a la fauna, se han catalogado 128 especies de vertebrados de las que 29 corresponden a mamíferos, entre los que destacan gato montés, nutria, corzo o jabalí. Entre la abundante avifauna (76 especies) las más interesantes son las grandes rapaces como águila real y perdicera, aguilucho cenizo, buitre leonado, búho real, garza imperial y tórtola común, así como diversas especies de aves migratorias que se pueden observar en el embalse de Sobrón y sus proximidades.