El aborto y la eutanasia fueron otros temas en la agenda delencuentro
Tras la ceremonia celebrada en el Vaticano, Francisco Vázquez ofreció una rueda de prensa para comentar sus impresiones y las del Gobierno español ante el mensaje de Benedicto XVI. Lo que quiso destacar en primer lugar fue el ambiente cordial y afectuoso en el que se desarrolló la entrevista que duró aproximadamente veinte minutos y tuvo lugar en la biblioteca privada del Papa. De «cariñoso» llegó a definir el embajador al Pontífice. La valoración del mensaje de Benedicto XVI para el embajador fue muy positiva, ya que ofrece un «tono nuevo» aun manteniendo lo que Francisco Vázquez definió como «principios de la doctrina de la Iglesia» en referencia, sobre todo, al aborto, la eutanasia y la familia. «No hay referencias a la legislación española, solamente a los principios de la Iglesia», subrayó. Uno de los temas destacados fue la asignatura de religión en la nueva Ley de Educación. So-bre esto, Vázquez afirmó que el desarrollo de la Ley será el que definirá la asignatura en un futuro y destacó el interés del Pontífice para salvaguardar la libertad de elección de los padres. Ante la preocupación de Benedicto XVI por una nueva legislación sobre el aborto, Vázquez aseguró al Papa que el Gobierno socialista no tiene ninguna intención de cambiar la ley del aborto ni la de la eutanasia en esta legislatura. Otro de los temas tratados en el encuentro fue el próximo viaje del Pontífice a Valencia. El embajador era portador de un mensaje del Rey y del presidente del Gobierno a fin de que dicha visita fuera un éxito. El Papa le manifestó su gran ilusión por este viaje. Financiación Sobre la financiación de la Iglesia, Vázquez explicó que habían analizado conjuntamente las diversas modalidades existentes en Europa y que la única petición de Benedicto XVI fue que se reconozca la labor social de la Iglesia. Sobre esto y otros temas, como el de la asignatura de religión, el embajador expresó su convicción de que las negociaciones entre la Conferencia Episcopal y el gobierno necesitan de una coordinación que facilite la situación y que sería en la persona de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de Vega.