Cánticos en árabe cuando llegó el rescate
Los supervivientes del accidente «entonaban cánticos en árabe» cuando los bomberos y los efectivos de emergencias llegaron al lugar del suceso, según explicó el coordinador médico del Summa 112, Vicente Sánchez. A la llegada de los bomberos, los viajeros que se encontraban atrapados bajo los restos del autocar «comenzaron a chillar y a quejarse», lo que les permitió localizarles más fácilmente, según el Jefe de Bomberos de la Comunidad de Madrid, Javier Sanz, quien aseguró que, probablemente, la causa de las siete muertes fue el «aplastamiento». Sanz explicó en el lugar del accidente que las labores de rescate fueron «muy complicadas», debido «al gran número de víctimas y a las dificultades de acceso, dado el estado en el que se encontraba el autocar», con el techo arrancado tras salirse de la calzada, chocar contra el quitamiedos y contra un árbol, antes de volcar sobre uno de sus laterales. Los pasajeros fueron atendidos en el mismo lugar del accidente y, a pocos metros, fueron colocados los cadáveres, alineados y cubiertos con mantas térmicas por los servicios asistenciales. Junto a la parte trasera del autobús fue desplegada una lona amarilla tras la que los bomberos y sanitarios desarrollaban su trabajo. Los restos del autobús fueron retirados de la zona próxima al lateral derecho de la calzada, a las 13.15 horas, por una grúa de gran tonelaje. Una vez fue levantado el amasijo de hierro a que quedó reducido el autobús de la empresa belga Vilade Travel, las pertenencias de los viajeros aparecieron desperdigadas por el campo contiguo al arcén, junto a los restos del autocar.