El lento taconeo de un mártir
El popular personaje de San Sebastián fue el centro de atención para las 3.000 personas que asistieron a la procesión del Corpus de Laguna de Negrillos, con un inesperado mareo del protagonista

Casares
La procesión del Corpus de Laguna de Negrillos volvió a congregar ayer, como cada año, a miles de personas para observar las evoluciones del popular San Sebastián. Tradición, leyenda y devoción religiosa se confunden en esta fiesta declarada de Interés Turístico Provincial y Regional. La celebración parece haber permanecido ajena al paso del tiempo. Los orígenes, de complicada precisión, se remontan a los siglos XVI y XVII, siendo organizada desde el año 1648 por la cofradía del Señor Sacramentado. Sus inicios se coinciden con el nacimiento del teatro español ya que tiene mucho que ver con los autos sacramentales, como así lo deja de manifiesto el uso de caretas por parte de todos los personajes. El firme taconeo y lento paso marcial de un arrogante San Sebastián choca con el humilde caminar descalzo de San Juan Bautista, contraste de dota a la procesión de un gran valor. En honor al Santísimo Aunque la celebración está dedicada al Santísimo Sacramento, no hay que olvidar que se trata del acto central de las fiestas del Corpus Christi, la popularidad adquirida ya desde sus comienzos por parte del personaje de San Sebastián han hecho de él y de su lenta marcha por las calles de Laguna de Negrillos, el centro de casi todas las miradas. Representa a un centurión romano, según cuenta la leyenda o la historia, que fue martirizado por su fe cristiana. Causa extrañeza su anacrónica vestimenta y también su lento caminar militar, que pueden tener su explicación en la adaptación de los personajes a la época del teatro español en que se realizaron. El San Sebastián, durante su recorrido, trata de negar su fe cristiana al público caminando siempre dando la espalda al Santísimo. Lo hace con el rostro tapado por una careta para ocultar su identidad. Finalmente, reconoce su fe al realizar una venia o reverencia ante la Sagrada Forma, ya con la cara descubierta y en presencia de todo el público. Inmediatamente después desaparece del lugar corriendo. La comitiva está compuesta además por decenas de personajes bíblicos, apóstoles e imágenes portadas por los vecinos de la localidad. Asimismo el grupo de danzas de la villa acompaña a la marcha. La particularidad de este año consistió en que el protagonista del auto sacramental sufrió un mareo. Cuando un periodista se disponía a interesarse por el estado del actor, varios vecinos le zarandearon, creyendo por error que pretendía tomar fotos de lo que estaba ocurriendo.