Tras la muerte de Juan Pablo II, el español expresó su deseo de dimitir
Un jesuita sustituye a Navarro Valls como portavoz del Vaticano
El nuevo responsable dirigía hasta ahora la radio y la televisión del pequeño estado

Navarro Valls (izq) acompañado por su sustituto Federico Lombardi
El viaje de Benedicto XVI a Valencia ha sido el último de Joaquín Navarro Valls como portavoz vaticano. Lo sustituirá el padre Federico Lombardi, hasta ahora director general de la Radio Vaticana y del Centro Televisivo Vaticano. Así lo confirmó ayer la propia Oficina de Prensa de la Santa Sede. La dimisión de Navarro Valls es una noticia anunciada desde la muerte del papa Wojtyla. El portavoz ha manifestado en repetidas ocasiones su deseo de abandonar el cargo tras 22 años al servicio de dos papas y a punto de cumplir 70 años. «Tengo tal cantidad de libros que querría leer que solo para dedicarme a ello necesitaré seis o siete meses», dijo en junio en una entrevista en televisión. Con él se va la voz de la Iglesia y un personaje ligado al recuerdo del papa Wojtyla y al que Ratzinger había confirmado en su puesto. En los últimos meses, y tras un primer año continuista, Benedicto XVI ha comenzado a llevar a cabo diversos cambios dentro del Vaticano. Hace unas semanas se anunciaba la sustitución del secretario de Estado, y ahora, no se sabe hasta qué punto acelerada por las polémicas declaraciones en Valencia sobre la ausencia de Zapatero en la misa papal, la del portavoz. Reforma del Vaticano Navarro Valls, médico con vo-cación de periodista y miembro del Opus Dei, fue llamado en 1984, cuando era corresponsal de prensa en Roma, por Juan Pablo II para reformar la Oficina de Prensa vaticana. El Pontífice le encargó su modernización y el reto de que llegara a todo el mundo. Para ello, no dudó en servirse de las tecnologías más modernas, creó un archivo en Internet y el boletín diario con las noticias de la Santa Sede. Nadie olvidará sus partes médicos durante la larga enfermedad de Juan Pablo II, así como el emocionado anuncio de su fallecimiento. Navarro fue llamado por Juan Pablo II para ser su portavoz seis años después de ser elegido Pontífice. Era diciembre de 1984 y en aquellos días el hasta entonces corresponsal del diario madrileño ABC tenía miedo de no estar a la altura de la petición papal. «Pero ¿cómo decir no a un Papa?», se preguntó Navarro y aceptó el cargo. Desde entonces permaneció al lado de Karol Wojtyla, convirtiéndose en una de las personas de su mayor confianza. Navarro sentía admiración y mucho cariño por Juan Pablo II.