Gente de aquí | Una gelótologa leonesa

Para curarse con la risa

Mª Cruz García Rodera, creadora de la Organización Mundial de la Risa, prepara en su pueblo natal, Folgoso de la Ribera, una sede de su proyecto de salud inteligente

Una de las sesiones de terapia de risa en Ponferrada, en el 2003

León

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Si el humor es síntoma de inteligencia, reirse es un camino hacia la salud. Así lo defiende la berciana Mª Cruz García Rodera, fundadora de la Organización Mundial de la Risa, con sede en Barcelona, que predica el valor terapéutico de la risa a lo largo y ancho del mundo y en su libro El poder de la risa . Frente a viejos y desatinados refranes como aquel que dice: «Quien bien te quiere te hará llorar», esta optimista nata, que hace 23 años que trabaja con la risa y 11 desde que fundó una escuela para la difusión de su valor terapéutico, propugna justamente lo contrario: «Quien bien te quiere te hará reir y se reirá contigo, no de tí». Mª Cruz García prepara en su pueblo natal, Folgoso de la Ribera, una casa para convertirla en sede de su proyecto de salud inteligente para aprovechar «las ventajas de la naturaleza» como complemento de la terapia de la risa. Porque la risa, asegura, cura, rejuvenece, potencia la memoria, es una alternativa de ocio para los jóvenes y de vitalidad para las personas mayores. Además, según qué clase de risa, pues no es lo mismo reirse con la je, con la ja o con la ji, estimula el sistema nervioso central, el respiratorio, el inmunológico y el circulatorio, el hígado o los riñones. Así que esta ciencia que se denomina gelotología -del griego gelos , risa- ha venido a sumarse con su humilde, pero sincero arsenal terapéutico a los medios humanos para sanar en un mundo donde el consumo de analgésicos y antidepresivos es el talón de Aquiles frente a la tristeza. «La risa nos relaja, combate el dolor por sus efectos analgésicos, nos equilibra a nivel emocional y nos puede ayudar a perder peso o con el insomnio, la depresión y el estrés», asegura. MªCruz García es defensora de las risas abiertas para sanar y rejuvenecer y de la risa cerrada para protegerse o amenazar si es preciso. Pero la risa más hermosa es, sin duda, la de los niños pequeños porque «ríen con el cuerpo, la bailan y la cantan». Las risas más huecas y falsas se las ha encontrado en el mundo de la empresa -demandan sus habilidades porque tener contento al personal «hace ganar más dinero»- y entre los políticos cree que «la risa no se toma muy en serio». Los políticos, observa, «se ríen muy poco», sonríen, pero sospecha que esa risa cerrada es más postiza, de disimulo, que «risa de verdad». También hay risas «rescatadoras» -aquellas que logran sacar de un estado de sufrimiento emocional, como el duelo por la muerte de un ser querido- y risas «liberadoras», como el llanto, que «a veces también es necesario». En León, estrenó su terapia hace tres años con 350 personas mayores que rieron al unísino en Ponferrada mientras reivindicaban la tercera juventud. Esta semana ofreció sus recursos a la Asociación Leonesa de Ayuda a los Ludópatas y tiene pendiente una cita con el Hospital del Bierzo. Después de sus sesiones, «todo el mundo se quiere llevar la risa a casa» porque la risa -concluye- «es, más allá de su sonido y vibración, el resultado de lo contentos que nos tenemos a nosotros mismos».

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