CRÉMER CONTRA CRÉMER
La famosa estación de San Isidro
QUISIERA HACER CONSTAR a todos los afectados, con la mano puesta sobre el Fuero Juzgo, que no me considero contrario o enemigo de cualquiera de las construcciones que se pretendan hacer en ese enclave maravilloso de la Estación de San Isidro, destinada, por ahora, a acoger a los muchos deportistas dedicados a resbalar sobre el campo blando y el blanco de la nieve. Resbalar es al fin y al cabo, digan lo que quieran los candidatos a algo, forma parte de la condición humana. Somos criaturas destinadas a resbalar, resbalar y resbalar hasta acabar doloridos, pero orgullosos de ello. El presidente de la excelentísima Diputación de León, el acosado Javier García-Prieto, a la buena sombra del Consejero de Fomento de la Junta de Castilla y León, Antonio Silván, se han erigido en padrinos de la iniciativa de convertir el deslumbrante espacio de la estación invernal famosa, en una gran área deportiva para el ejercicio de resbalar, resbalar, resbalar sobre la nieve. Y sin que a mí se me alcance la razón o la sinrazón de la réplica, grupos tan importantes como los Verdes y los Blancos, se han levantado en armas para denunciar que si se otorga la libertad de acción a quienes hoy capitanean esta iniciativa, la región leonesa puede perder valores mucho más importantes que los meramente deportivos. La ocupación de estructuras, viviendas, hospederías y centros específicos de turismo, se perderían sin remedio. Y esto, al parecer, ha provocado tan gran alarma social que parece ser que se intenta formar grupos de presión capaces de oponer razones científicas serias y fiables a la iniciativa de la promoción turística de la zona. Siendo como es León tierra de debates que al final se quedan en lo hablado y resultando previsible la transformación de los espacios hoy tan atrayentes en espacios abiertos a toda clase de explotaciones, incluyendo incluso la su explotación por arbitristas que solamente persiguen ganancia y mantenimiento del juego urbanístico, quizá, quién sabe, tal vez fuera de urgencia intervenir estableciendo normas o restableciendo leyes que impidan la malversación del territorio. Según las referencias que recogemos de nuestra madre la prensa de cada día, la Consejería de Fomento de la Junta de Castilla y León y la Diputación provincial, invertirán cerca de cinco millones de euros, en «diversas actividades» en la Estación Invernal de San Isidro, mediante cuyas medidas León muy bien pudiera convertirse en Estación deportiva y turística de referencia. Y lo que acaso, tal vez, se haya tomado como una iniciativa grata, pero sin ninguna clase de seguridad en cuanto a su puesta en marcha, deba admitirse a trámite real o abandonar la idea por aquello de que más vale lo bueno conocido que lo imaginado por conocer. Repito y lo hago en razón de mi propia supervivencia y esclarecimiento de mis mejores votos por la prestación de un valioso servicio a la comunidad, que, por lo que a mí respecta, que las gentes resbalen o no resbalen sobre la nieve, en un tiempo en el cual la mismísima gobernación del país parece un juego deportivo de ágiles resbaladores, debe tenerme sin especial cuidado.