Diario de León

Una anciana de Barcelona lleva ocho años sin salir de casa porque su edificio no tiene ascensor

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Paco Soto - barcelona
León

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La situación de soledad y desamparo en la que viven muchos ancianos en España adquiere a veces tintes dramáticos. Este es el caso que se conoció ayer en Ripoll, una localidad de la provincia de Girona situada a los pies del Pirineo catalán. Una mujer de 86 años, Ramona Codina, no sale de su casa desde hace ocho años, porque vive en un quinto piso de un edificio que no tiene ascensor y padece una enfermedad en los huesos que no le permite caminar. Según denunció su hija María Teresa Serradell, la falta de ascensor en el inmueble impide que la anciana pueda realizar algunas actividades básicas, y en algunas ocasiones, cuando ha tenido que ingresar en un hospital o acudir al médico, los equipos sanitarios se han visto obligados a bajar a la enferma a peso, lo que siempre comporta un riesgo para su persona. Según la hija de Ramona Codina, en el mismo edificio, que está ubicado en la calle Josep Maria Pellicer de Ripoll, viven otras dos personas mayores que padecen enfermedades que limitan su movilidad y también les impiden salir de casa. Al parecer, hace cuatro años, los vecinos decidieron construir un ascensor, pero tuvieron que abandonar este propósito porque para llevarlo a cabo necesitarían parte del espacio de los dos garajes que se encuentran debajo del inmueble, y sus propietarios se oponen radicalmente a la ejecución de las obras. Al ver que era imposible llegar a un acuerdo con los propietarios de los dos garajes, los vecinos pusieron una denuncia en el juzgado de Ripoll y obtuvieron una sentencia favorable, que después fue recurrida por los propietarios. Una segunda sentencia judicial dio «la razón moral» a los vecinos, pero les instó a que llegaran a un acuerdo con los propietarios de los garajes antes de iniciar las obras del ascensor. Los vecinos del inmueble expresaron su descontento por el retraso de las obras, porque «es una cosa necesaria, no un lujo». La hija de la anciana no ocultó su malestar por la negativa de los propietarios de los garajes a ceder parte del espacio para construir el ascensor y aseguró que los vecinos no abandonarán su objetivo. La noticia, que fue publicada ayer por un periódico gerundense, causó un fuerte impacto emocional en Ripoll, un municipio donde bastantes ancianos viven solos y con pocos recursos.

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