El Plan de Recuperación del Urogallo tratará de reducir el declive de la especie
La Consejería de Medio Ambiente ultima la elaboración de un Plan de Recuperación del Urogallo Cantábrico, especie clasificada como «en peligro de extinción», afectado por la pérdida de áreas de ocupación y la baja productividad, lo que está conduciendo a un proceso de división en dos subpoblaciones separadas, de mucha menor viabilidad, con las consiguientes consecuencias demográficas y de pérdida de variabilidad genética. La baja densidad de las zonas que actualmente mantienen ejemplares y su escasa productividad dificultan la posible recuperación de poblaciones aisladas a partir de núcleos-fuente naturales, aunque se realizan importantes esfuerzos de mejora y conservación del hábitat. Con el fin de reducir la mortalidad no natural, el texto contempla la creación de patrullas destinadas a evitar el furtivismo, aumentar la vigilancia de los ejemplares y a realizar un seguimiento de las poblaciones de jabalíes y ciervos, que tienen el mismo hábitat, y destrozan los nidos que estas gallináceas construyen en el suelo. El futuro Plan se enmarca en la Estrategia Nacional de Conservación aprobada en marzo del año 2004, que cuenta con un Programa de Cría en Cautividad en el que se contempla la creación de centros de cría y mantenimiento que podrán ser construidos y gestionados por las Comunidades Autónomas. El urogallo es una de las aves españolas más emblemáticas cuya área de distribución se reduce a las provincias de Lugo, Oviedo, León, Palencia y Santander, refugiándose principalmente en el estrato arbóreo caducifolio (haya, abedul, roble y bosque mixto). A pesar de los esfuerzos conservacionistas, ha reducido considerablemente su población en los últimos 20 años. Esta es la conclusión a la que llega un estudio encargado por la Consejería de Medio Ambiente en el que se recoge que prácticamente ha desaparecido al norte de Palencia y en Los Ancares (León-Lugo), aunque hay indicios de nuevas colonizaciones en algunas zonas al norte de esta provincia. Hasta ahora, los datos censales se remontan a 1982 con una población total cercana a 600 ejemplares, de los que unos 240 estaban distribuidos por la provincia de León, al este (Mampodre y Riaño) y al oeste (Ancares y Alto Sil). Sin embargo, el nuevo censo indica que el número de individuos se ha reducido alrededor del 40% y que en las provincias de Oviedo, León y Palencia este descenso alcanza el 50%. Así, en el norte palentino el urogallo está prácticamente extinguido, y condenado a desaparecer en Los Ancares, con un descenso superior al 90%, y en Riaño, que es del 85%. En el Parque Nacional de Picos de Europa la reducción es del 60% y en las comarcas leonesas de Omaña y Alto Sil, la disminución alcanza el 45 y el 8%, respectivamente.