| Visto y oído | EL AULLIDO
Los caballos tiran del carro Los señores de la guerra

Vista de la Luna llena desde el observatorio
Dinosaurios en el siglo XXI Continua la prehistoria en el centro comercial Espacio León. Una exposición sobre animales de la época es la razón del viaje al pasado. Hasta el 26 de agosto de 10.00 a 20.00 horas se puede contemplar en la plaza de las Estrellas del centro siete reproducciones de dinosaurios a gran escala. El tiranosaurio y el velociraptor son los elementos más destacados de la exposición. Un Estegosaurio, un Triceratops, un Velociraptor, un Deinonychus, un Dimetrodon y un Pterodáctilo se adueñan de la plaza. Una de las piezas más impresionante es el cráneo de un ejemplar de Tyrannosaurus Rex que midió 14 metros, pesaba siete toneladas y vivió en el periodo Cretácico. Los caballos que susurraban a los autistas La asociación de autistas Niños del Silencio de Asturias se ha desplazado hasta León. El motivo es una terapia ecuestre que comenzó ayer y terminará el 12 de agosto. Las actividades dirigidas a éste grupo no sólo se reducirán a los caballos ya que dicha terapia se realizará por las mañanas y las tardes serán ocupadas con actividades de ocio y tiempo libre, entra las que se encuentran una visita turística a León, a las Cuevas de Valporquero, al Parque de Bomberos, a las piscifactoría y a la piscina de Villaobispo. Este campamento de terapia asistida por caballos dirigido a autistas es el segundo que se celebra en España. Durante diez días el grupo formado por niños y adultos autistas y acompañados por nueve profesionales de la empresa Adansi recibirán un terapia centrada en el componente emocional para consolidar el vínculo especial que se da entre el caballo y el paciente. También intentarán esquematizar la rutina de trabajo a través de un contexto lúdico y trabajaran en torno a la sensopercepción y al lenguaje analógico y digital. Sabias miradas al cielo A mediados de agosto el cielo de León será observado y explicado por la Asociación Leonesa de Astronomía aprovechando las circunstancias favorables de visibilidad que se dan en verano. Júpiter, Saturno y las fases de la Luna se dejan ver con más claridad durante las noches de verano, aunque para Saúl Blanco, presidente de la asociación «el cielo de invierno es más interesante que el de verano porque permite ver más objetos celestes», según dijo él. En previsión de las circunstancia meteorológicas la asociación prepara diferentes materiales audiovisuales que se acompañarán de una sesión explicativa en caso de que no se pueda celebrar la observación directa del firmamento. ESTAMOS DOMINADOS por los señores de la guerra, y los señores de la guerra odian los matices. A ellos les interesa que todo sea blanco o negro, nosotros o ellos, conmigo o contra mí porque es ese maniqueísmo el que empuja a los pueblos a la lucha encarnizada. Sí, dicho discurso gregario incluso posibilita que los que fueron victimas puedan convertirse en verdugos. Por eso no es inoportuno recordar que el año pasado el mundo conmemoró el 60 aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz -uno de los tristemente famosos centros de «custodia preventiva» y exterminio de los nazis-. Y por eso, porque cada vez estamos más necesitados de memoria histórica para no incurrir en los errores globales de siempre, y porque hay acontecimientos que merecen ser símbolos, fue importante llenar de contenido aquella conmemoración renovando así nuestra decidida oposición al terrorismo de estado. Y es que todo holocausto merece que aprendamos algo de él. En este sentido se ha publicado un libro clarividente de Joan-Carles Mélich ti tulado «La lección de A uschwitz» en el que, centrándose en la educación y el pensamiento ético, el autor nos hace ver que Auschwitz no fue sólo un suceso puntual sino todo un determinante acontecimiento que partió la Historia por la mitad, y el cual debemos tener siempre muy presente para que «ni el mal ni la muerte tengan la última palabra». Así, a través del testimonio de lúcidos sobrevivientes como Primo Levi, George Steiner y Paul Celan, este libro propone además una ética al afirmar que «igual de pernicioso resultan tanto el recuerdo como el olvido cuando son absolutos». Del mismo modo existe un libro iluminador que me ha marcado como lector y como persona, y el cual mencionarlo en estos momentos resulta igualmente pertinente: «El hombre en busca de sentido» de Viktor Frankl. El autor fue un prestigioso psicólogo y neuropsiquiatra que sobrevivió a Auschwitz y que con tremenda templanza, con lucidez y sin truculencias nos cuenta su experiencia. Ese autor repasa el ingreso en el campo de confinamiento -puesta a prueba humana y física-, la escalofriante fase de adaptación -puesta a prueba psíquica- y la liberación emocional y literal, y nos enseña así que no fueron los mejores los que consiguieron sobrevivir, sino aquellos que consiguieron integrar intelectual y moralmente el horror, tuvieron suerte y sobre todo una meta: «sobrevivieron los que le encontraron a todo aquello un sentido». Ahora que los señores de la guerra del gobierno de Israel han decidido borrar de su vocabulario la palabra diálogo -dando así la razón a los señores de la guerra de Palestina y Líbano-; y ahora que en el conflicto entre Israel y Palestina y entre Israel y Líbano han dictaminado que tendrá razón el que más mate no está mal volver a esos libros que tratan de enseñarnos que Auschwitz es ya el símbolo de todo lo monstruoso que puede hacerle el hombre al hombre. Por eso, viendo ahora los bombardeos de Israel contra la población civil, uno piensa en Auschwitz como quien recuerda que los seres humanos somos únicos e irrepetibles pero nos convertimos fácilmente en manada. A pesar de todo más allá de los discursos sin matices y de las imposiciones de los señores de la guerra la elección sobre participar o no del maniqueísmo, igual que la decisión de matar, de callar o de intentar hablar, depende individualmente de cada uno de nosotros. O, por decirlo con palabras de Viktor Frankl: «¿Qué es el hombre? El ser que siempre decide lo que es. Es el que inventó las cámaras de gas, pero al mismo tiempo es también quien ha ido a las cámaras de gas con la cabeza orgullosamente erguida y una oración en los labios»¿ En fin.