El fallo acusa a las empresas de conspirar para ocultar durante años los daños del tabaco
Las tabaqueras de EE.UU. obligadas a asumir su engaño a los fumadores
La sentencia, que no impone sanción económica, prohíbe el uso del término «light»
Conspiración, engaño y obstrucción a la justicia son sólo algunos de los delitos que durante años ha cometido la industria del tabaco en los EE.UU. según determinó el pasado jueves un juez federal del país. En una resolución salomónica la magistrado Gladis Kessler resolvió que, si bien el sector tabaquero era responsable de haber engañado durante décadas a los consumidores sobre los peligros de fumar, las empresas no estarían obligadas a financiar una multimillonaria campaña antitabaco, tal y como exigía el departamento de justicia estadounidense. En su dictamen, de 1.653 folios, el tribunal reconoce que los productores de cigarrillos conspiraron durante décadas con el objeto minimizar ante la opinión pública las verdaderas consecuencias que el tabaco tiene sobre la salud. En este engaño, las multinacionales habrían falseado los niveles de nicotina, destruido documentos e incluso obstruido investigaciones, en virtud del testimonio dado por médicos, economistas e informantes que formaban parte del gobierno. Cómo castigo a esta acción, el fallo de Kessler obliga a las empresas a reconocer públicamente su engaño, así como emitir comunicados donde se exprese claramente el peligro de adicción de los cigarrillos. Entre estas medidas impuestas se incluye la prohibición expresa de utilizar en las cajetillas palabras como Light , bajo en alquitrán o cualquier otro término que pueda hacer creer a los consumidores que ese producto en menos perjudicial para su salud. Victoria de las tabacaleras A pesar de la dureza del dictamen, la sentencia no incluye ningún tipo de sanciones económicas para las empresas demandadas, tal y como exigía la demanda original. Las Bolsas han recibido esta noticia como una victoria y sus valores se han disparado. Desde que en 1998 el Gobierno estadounidense decidiera llevar a juicio al negocio del humo, muchas han sido las resoluciones que se han interpuesto entre las tabacaleras y su dinero. Aunque en un primer proceso empresas como Philips Morris o Altria fueron condenadas a pagar conjuntamente más de 246.000 millones en concepto de indemnización a sus clientes, la sentencia quedaba anulada el pasado de julio cuando un juez de Florida eximió a los tabaqueros de pagar el dinero, por considerar excesiva la multa impuesta. Esta decisión prohibía también imponer sanciones desorbitadas en procesos posteriores. El baile de números provocó en su día un escándalo que afectó directamente al secretario adjunto del departamento de justicia, Robert McCallum, acusado de intentar disfrazar la realidad tras reducir la demanda, si bien funcionario salió intacto de una investigación interna. Tras la decisión de Kessler, y a pesar de aparecer como ganadoras del proceso, las tabacaleras han anunciado que llevarán a cabo nuevas apelaciones.