Es la primera vez que un científico rechaza un premio así
Un genio ruso se niega a recoger el «Nobel de las Matemáticas»
«Las Matemáticas son un instrumento básico para comprender el mundo», dice el Rey El «profesor chiflado»
El ruso Grigori Perelman fue, a pesar de ausencia, el gran protagonista de la jornada inaugural del XXV Congreso Internacional de Matemáticas (CIM) que abrió ayer sus sesiones en Madrid. El genio ruso rechazó el máximo galardón de este congreso, la medalla Fields, que se le otorgó por su brillante resolución de la conjetura de Poincaré, uno de los grandes retos matemáticos. El rey Juan Carlos, que inauguró oficialmente el congreso que reúne a más de 3.500 matemáticos de 130 países, entregó las medallas a los otros galardonados con estos Nobel de las Matemáticas: el también ruso Andrei Okunov, el francés Wendelin Werner y el australiano Terence Tao. Fue el presidente de la Unión Matemática Internacional (IMU en su siglas en inglés), John Ball, quien comunicó oficialmente el hasta entonces oficioso rechazo del galardón por parte del enigmático sabio ruso. Grigori Perelman, una de las mentes mas privilegiadas del planeta y una de las personalidades más extravagantes, considera «irrelevante» el galardón y quiere romper cualquier nexo que le conecte con la comunidad matemática. Don Juan Carlos agradeció su esfuerzo a la comunidad matemática española, que con sus notables avances se ha colocado décima en el ránking matemático mundial y ha hecho posible traer aquí el congreso. Subrayó además el Rey la «enorme importancia de las Matemáticas en la sociedad actual». «Son un instrumento básico para comprender el mundo, por constituir un pilar indiscutible de la educación, y por representar una herramienta imprescindible para asegurar el progreso en beneficio de la humanidad», dijo. Manuel de León es el presidente de este congreso y el primer español que forma parte de la Ejecutiva de la Unión Matemática Internacional. Cordial e implacable Tras el acto protocolario de la inauguración y la entrega de las medallas, la ausencia de Perelman y sus razones fueron la comidilla de la reunión. Nadie había rechazado antes este prestigioso premio que en sus 70 años de historia ha premiado a 44 matemáticos. Perelman, que reside con su madre en San Petersburgo, rompió todas las líneas de comunicación con la comunidad matemática tras haber presentado en el 2003 una solución al complejo problema topográfico formulado en 1904 por el matemático francés Henri Poincaré. Uno de los Siete Problemas del Milenio cuya resolución nadie ha objetado, que durante más de un siglo ha ocupado a los especialistas, y que gracias a Perelman deja se ser conjetura y se convierte en teorema. John Ball viajó en junio a San Petersburgo y trató sin éxito de convencer a Perelman durante 48 horas para que aceptara el galardón. Ball aseguró ayer que Perelman se mostró «cordial» en su «implacable» rechazo del premio. «No quiere ser cabeza visible de esta comunidad y quiere mantenerse aislado» explicó Ball. El nombre de Perelman se inscribirá, con todo, en los anales del galardón. «No temo por su salud mental y no creo que su actitud se pueda considerar como un desaire a la comunidad matemática» aseguraba Ball. «Es una persona muy solitaria a quien le gusta trabajar solo y aislado. Tiene una psicología especial que es lo que le hace interesante» concluía Ball, quien reconocía que «me ha desilusionado su negativa a aceptar el premio», pero también que Perelman «está en su derecho de hacerlo».